18/08/2026
18 de agosto de 1936.
Una madrugada de verano, en algún lugar de Granada, intentaron matar una voz.
Asesinaron a Federico García Lorca.
Pero no pudieron matar sus versos, ni su memoria, ni todo aquello que representaba: la cultura, la libertad, la dignidad y el derecho a vivir sin miedo.
Han pasado 90 años y Federico sigue aquí.
En cada libro que se abre.
En cada verso que se recita.
En cada persona que se niega a olvidar.
En cada lucha por la libertad y la justicia.
Porque quienes dispararon contra su cuerpo no pudieron disparar contra su poesía.
Y quizá por eso hoy seguimos pronunciando su nombre.
Porque la memoria no es mirar hacia atrás.
Es decidir qué sociedad queremos construir hacia delante.
Y mientras exista alguien que recuerde,
Lorca seguirá vivo.
«Pero no quiero mundo ni sueño, voz divina,
quiero mi libertad, mi amor humano
en el rincón más oscuro de la brisa que nadie quiera.
¡Mi amor humano!»
— Poema doble del lago Edem, Poeta en Nueva York.
Hoy, como siempre, memoria, poesía y libertad.
🌹✊🏼
📸: La Barraca en Vigo, agosto de 1932.
Federico García Lorca junto a los miembros de La Barraca, el proyecto teatral universitario impulsado durante la Segunda República para llevar la cultura y el teatro clásico a todos los rincones del país.
Autor desconocido · Dominio público · Wikimedia Commons