28/05/2026
Dɪ́ᴀ Iɴᴛᴇʀɴᴀᴄɪᴏɴᴀʟ ᴅᴇ Aᴄᴄɪᴏ́ɴ ᴘᴏʀ ʟᴀ Sᴀʟᴜᴅ ᴅᴇ ʟᴀs MUJERES
En un día como hoy, toca recordar algo básico: la salud sexual y reproductiva no puede ser un privilegio ni un tema secundario. Necesitamos políticas públicas fuertes, accesibles y pensadas para garantizar derechos reales durante toda la vida de las mujeres. Hablar de salud sexual y reproductiva es hablar de libertad, de igualdad y también de justicia social.
Es fundamental proteger y facilitar el ejercicio de estos derechos, asegurando información clara, educación sexual y servicios integrales dentro de una sanidad pública y universal que llegue a todas las personas, sin barreras ni discriminación.
También es urgente prevenir y erradicar todas las formas de violencia machista y sexual: los matrimonios infantiles y forzados, la mutilación ge***al femenina, la ablación, el feminicidio y tantas otras violencias que siguen vulnerando vidas y derechos. La violencia sexual sigue siendo una pandemia invisible que afecta a una de cada tres mujeres en el mundo, y que se intensifica aún más en contextos bélicos, de crisis, e inestabilidad.
Frente a los discursos de odio y la desinformación, especialmente en temas relacionados con el ab**to y la sexualidad, hace falta más información rigurosa, más educación y menos miedo. Porque decidir sobre el propio cuerpo nunca debería ser motivo de censura ni de retrocesos.
Y, sobre todo, es necesario señalar y transformar las barreras estructurales que todavía existen: normas sociales, leyes y políticas que limitan la autonomía de las personas e impiden ejercer plenamente los derechos sexuales y reproductivos. Defender estos derechos es defender una sociedad más libre, más igualitaria y más digna para todas.