Llegar donde antes no se ha llegado. El proceso es un trabajo dialéctico en el que enfrentamos nuestras conclusiones con la propia realidad y resolvemos las eventuales contradicciones, en colaboración con los miembros de la organización con la que trabajemos. La hipótesis de trabajo se construye gracias a viejas comprensiones y preguntas. Si el trabajo necesita de innovación, el reto es encontrar
nuevas respuestas, observaciones inéditas, que nos permitan dar el salto cualitativo y cuantitativo necesario para avanzar, si por el contrario el escenario de llegada es ya conocido, el reto es comprobar la vigencia de las viejas compresiones para obtener nuestro propósito en un contexto determinado. En ambos casos la intervención social requiere de objetividad, de un conocimiento científico, de nada sirve una intuición si desconocemos que efectos supondrá. El objeto del trabajo es conseguir un impacto real y el objeto de la investigación es comprender la realidad social. Lo uno sin lo otro no es posible.
“Existe un aprendizaje diferente en el que las organizaciones se transforman, generando nuevas estructuras basadas en conceptos distintos, la asimilación es más difícil y requiere esfuerzo” (Josep Burcet), pero ese tránsito, esa sucesión de Lapsos, permite que la organización afronte nuevos retos, que responda a nuevas preguntas.