21/05/2026
LAS GRIETAS DEL RÉGIMEN SE MULTIPLICAN
Con la imputación del ex presidente Zapatero por diversos delitos económicos se hunden las esperanzas de quienes se aferraban a la imagen del «presidente bueno» como ejemplo de que, a pesar de todo, el modelo político, económico y social creado en 1978 podía ser un modelo eficaz y perfectamente operativo. Con esta imputación, se completa el cuadro de máximos dirigentes del Estado implicados en tramas de corrupción y saqueo económico contra la mayoría social: las clases populares en general y la clase trabajadora en particular.
Los datos concretos son indignantes: en 48 años de aplicación del modelo político instaurado en 1978, no ha habido ningún gobierno que no se haya visto implicado en tramas de corrupción y robo contra el patrimonio popular (el de todo el pueblo), para beneficio de la minoría privilegiada que utiliza «atajos» para obtener beneficios a costa del trabajo de todos. Todo ello bajo la forma de una monarquía ilegítima y criminal, situada oportunamente al margen de la ley incluso en la Constitución.
El Régimen del 78 tiene una característica identificadora: quien gestiona lo público lo utiliza para beneficio personal. Toda la estructura política y económica del país se basa en este principio, empezando por la máxima representación del Estado, la podrida monarquía, que actúa al margen y por encima de la ley con protección constitucional; siguiendo por la estructura empresarial y política (tanto m***a, m***a tanto), que se corrompen mutuamente sin apenas consecuencias legales; pasando por la estructura judicial que gestiona la ley de forma totalmente sesgada y bajo objetivos políticos (ahí tenemos los indignantes casos de «M. Rajoy», Montoro, Zaplana, Felipe González, etc., que siguen aparcados o se archivan, mientras otros casos se despachan a la velocidad de la luz); y terminando por una prensa «independiente» que trabaja (bajo un constante riego de fondos públicos), al servicio de la trama político-criminal de turno, para crear opinión política.
Quienes llevamos más de 48 años manteniendo en alto la bandera tricolor republicana contra quienes nos quieren convencer de que «ahora no toca», o de que «eso no interesa a nadie», tenemos muy claro que este cuadro general no tiene reforma posible. A diferencia de la tímida izquierda institucional, nuestro objetivo no es gestionar «mejor» un modelo político creado para la corrupción moral, la explotación laboral y el saqueo económico de la clase trabajadora. Sabemos que eso es imposible cuando el modelo entero está diseñado en origen por criminales franquistas (quienes, además de sus horrendos asesinatos y torturas sistemáticas durante 40 años, cometieron delitos económicos constantemente), que impusieron su impunidad y el blindaje de sus apellidos. De aquel «pecado original» nace el problema estructural del Régimen del 78.
No hay reforma posible ni gestión decente dentro de los estrechos márgenes del Régimen del 78. La única salida posible es desmantelarlo para construir algo totalmente diferente desde sus ruinas. Un modelo de democracia plena (empezando por la jefatura del Estado), de economía al servicio de la mayoría (es decir, a la clase trabajadora), de responsabilidad y solidaridad internacional y de respeto a la soberanía y la dignidad de los pueblos dentro y fuera de nuestras fronteras. Por suerte, ese modelo existe y es bien conocido: se llama REPÚBLICA.
A POR LA TERCERA REPÚBLICA
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