El Teatro Romano de Málaga fue construido en los primeros años del s. Se trata de una obra mixta que combina el aprovechamiento de la ladera del cerro para el graderío -a modo de los teatros griegos-, con una importante construcción, allí donde la roca es inexistente, creando el espacio necesario para las gradas. Funcionó como teatro durante los siglos I y II d. C., aunque a finales de este último
siglo tendrá y un uso muy escaso. En el siglo III toda esta zona estará ocupada por edificios relacionados con la industria de los salazones, que estará activa hasta el siglo V. En el solar del Teatro aun hoy pueden observarse una serie de piletas en las que se realizaría el famoso garum. Posteriormente el espacio se utilizará como lugar de enterramiento. Con el paso de los años estos restos arqueológicos quedaron sepultados en la ladera de la Alcazaba. En 1951,en el transcurso de unas obras para la realización de un espacio ajardinado el Teatro fue descubierto. En un principio los restos aparecidos se identificaron con uno de las puertas de la muralla. Poco después se vio que en realidad se trataba del Aditus Maximus de un edificio teatral de época romana. Dicho edificio se continuaba por debajo del edificio moderno de Archivos, Bibliotecas y Museos, conocido como Casa de la Cultura. Tras muchos años de investigaciones y debates, en los años noventa del siglo XX se toma la decisión de derribar la casa de la cultura, excavar en extensión todo el solar y posteriormente restaurarlo y consolidarlo para su puesta en valor. En la actualidad es un enclave arqueológico cuya titularidad y gestión corresponde a la Junta de Andalucía. Está abierto al público de martes a domingo, y su visita se articula entre un centro de interpretación que se localiza anexo al teatro, y el yacimiento en cuestión cuyo recorrido es posible a través de unas pasarelas de madera.