01/04/2026
“Pero… ¿te merece la pena?”
Esta es la pregunta que, constantemente, me hacen las personas que más me quieren…
Hoy se cumple un año de una difícil decisión, la de darme de baja del PSOE, después de 19 años de militancia, por entender que ya no representaba los principios que siempre había defendido y que, por tanto, ya no representaba los míos y los de muchas personas que, sorprendentemente, a día de hoy, siguen en silencio.
Y no me equivocaba. Muy poco tiempo después, empezaron a conocerse bochornosas situaciones que no es necesario recordar aquí, pero que demostraban el alejamiento, ya no solo de los principios que históricamente se han venido defendiendo, sino de cualquier principio mínimo de ética, integridad y dignidad. Pero, como tantas veces, “aquí no ha pasado nada”.
Y esto ha podido suceder porque, en la política actual, se premia al que aplaude y no al que tiene criterio propio y cuestiona. Pero algunos de los que aplauden, a la vez “se lo llevan a manos llenas”. No me imagino deslealtad peor que esa y, sin embargo, el que es tachado de desleal es el que le dice al rey que está desnudo, con el único fin de alertar.
Una semana más tarde, no exenta de presiones de todo tipo, tomé otra decisión igual de relevante o incluso más, cual fue la de no renunciar al acta de concejala. Porque el acta, como sabéis, es PERSONAL. Pertenece a quien ha sido elegida por la ciudadanía . Y, desde esa responsabilidad, es desde donde he seguido trabajando.
No soy ninguna ilusa, tengo muchos años de experiencia política y sabía que no me lo iban a poner fácil pero tengo que reconocer que jamás llegué a imaginar el nivel de mezquindad al que se llegó conmigo.
Me dolieron mucho los “míos”, pero también me ha decepcionado profundamente el alcalde, Conrado Escobar quien, definiéndose en varias ocasiones como humanista, no ha tenido la más mínima empatía conmigo, que siempre he demostrado trabajo, rigor y lealtad institucional. Son incontables las veces que le he pedido, sin éxito, al menos, una mesa y una silla para poder trabajar de forma digna. Porque, aunque os parezca increíble, me sacaron del espacio donde estaba y, un año después, NO TENGO NINGÚN MEDIO PARA TRABAJAR. Ni silla, ni mesa, ni teléfono, ni ordenador, ni un “triste” bolígrafo. Trabajo con mis propios medios, los de mi despacho profesional de abogada.
¿Y por qué actúa Conrado Escobar así teniendo mayoría absoluta y cuando el “problema” era del PSOE?
Porque ambos rechazan (y desprecian) a quien se sale del sistema, independientemente de todo lo que haya podido demostrar en cuanto a vocación de servicio público. Porque no controlan a una persona libre que no se debe a los dictados de ningún partido y que solo se guía por sus propios principios y su empeño en mejorar la vida de la ciudadanía desde las instituciones.
¿Merece la pena? Si la respuesta la doy desde un punto de vista personal, es evidente que no. No ha sido un camino fácil. Las primeras semanas y meses fueron especialmente duros y aún hoy hay situaciones que cuesta comprender.
No es fácil ver cómo, salvo uno que se abstuvo, todos tus compañeros de corporación —hasta hace muy poco, algunos de ellos también amigos— votan a favor de retirarte el salario y los medios necesarios para desarrollar tu trabajo.
Tampoco es fácil vivir determinadas situaciones que no se cuentan. Percibir el rechazo, notar el distanciamiento, sentir el desprecio en algunos momentos. Estar sola incluso en los pequeños gestos cotidianos, como un receso en el que cada uno se va con los suyos y tú te quedas sola…
No, no es fácil, nada fácil, pero yo no estoy aquí por un interés personal y eso cambia la respuesta
CLARO QUE MERECE LA PENA.
Merece la pena hacer política útil para la ciudadanía porque no me cansaré de decir que EN EL CENTRO DEL DEBATE PÚBLICO TIENEN QUE ESTAR LAS PERSONAS y eso incluye su BIENESTAR EMOCIONAL. Merece la pena fiscalizar al equipo de gobierno. Merece la pena poder llevar al Pleno asuntos tan importantes como el bienestar emocional de la ciudadanía, los suicidios de la población infanto-juvenil, el creciente número de atropellos —algunos de ellos mortales—, la prevención del acoso laboral y/o sexual en el trabajo o los problemas de convivencia en el casco antiguo, entre otros muchos.
Merece la pena, en definitiva, trabajar por Logroño y sus personas.
Así que, AQUÍ SIGO, un año después, abierta para escuchar, reunirme con quien quiera que lo demande y llevar al Pleno las preocupaciones de cualquier colectivo o vecino que quiera trasladarlas.
Y cada vez percibo con más claridad algo que también está ocurriendo, la ciudadanía se siente cada vez más alejada de los partidos, muchas personas me transmiten sentirse “huérfanas de partido”, no confían en los representantes públicos y, sin embargo, cada vez valoran más a las personas que, más allá de unas siglas, trabajan de verdad por su pueblos y ciudades.
Mientras algunos siguen centrados en mantener estructuras cerradas y en apartar a quien se sale de ellas, la ciudadanía empieza a mirar hacia quienes están, hacia quienes responden y hacia quienes no necesitan una estructura de partido para comprometerse.
Por todo ello, A PESAR DE TODO, la respuesta es sí, SÍ MERECE LA PENA.
AQUÍ ESTOY, a disposición de la ciudadanía de Logroño.
Abierta a reunirme con cualquier colectivo, asociación o vecino que quiera trasladarme sus inquietudes, propuestas, problemas y quejas.
Disponible por los medios que estiméis oportunos, para escuchar, para trabajar y para llevar vuestra voz a las instituciones.
Y trabajando ya en nuevos proyectos para estar más cerca de vosotros. El más inmediato, “Oficina de Barrio”, un proyecto precioso en el que espero que os impliquéis y que estoy deseando contaros 😊
Mi correo electrónico del Ayuntamiento es: “emloza@logrono. es” pero si preferís otro medio más cercano, por privado os facilitaré cualquier otra forma de contacto.
Por último, ya se que es difícil, pero me gustaría pediros algo muy importante a cada uno de vosotros y vosotras: CONFÍA🤩