12/06/2026
Un día que llevaré siempre en el corazón
Ayer, 11 de junio de 2026, viví uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Como cónsul de Senegal en Canarias, tuve el privilegio de estar presente en la visita histórica del papa León XIV a nuestra isla, la primera vez que un sumo pontífice pisaba las Islas Canarias.
Desde primera hora, el Papa se acercó al muelle de Arguineguín para conocer de primera mano la realidad migratoria que vive Canarias, ese lugar que tantos de mis conciudadanos senegaleses conocen bien, a menudo tras jugarse la vida en el Atlántico.
Pero el momento que más me quebró fue durante la misa en el Estadio de Gran Canaria. La ceremonia incluyó oraciones en varios idiomas, entre ellos el wolof, una de las lengua de Senegal, con plegarias por los migrantes fallecidos en su travesía. Cuando escuché esas palabras resonar ante miles de fieles, se me llenaron los ojos de lágrimas. Los que cruzan el océano con lo puesto y toda la esperanza del mundo, eran nombrados ante el mundo entero.
León XIV definió a Gran Canaria como un ejemplo de "acogida, compartir y don desinteresado" hacia las personas más vulnerables. Como representante honoraria de Senegal, mi gratitud hacia el Santo Padre es inmensa. Fue un gesto profundamente humano que va más allá de lo religioso: es decirle al mundo que estas vidas importan.
Ayer, Gran Canaria fue el corazón del mundo. Y yo tuve el honor de estar ahí.