27/05/2026
El Madroño, uno de los pueblos más pequeños de la provincia de Sevilla, en la Vía de la Plata. Es un lugar tranquilo y rodeado de naturaleza, aquí se olvida el estrés con el placer de despertar con el sonido de los pájaros al amanecer y disfrutar de un bello entorno.
Su población apenas alcanza los 400 habitantes, lo que permite que sus costumbres sigan muy arraigadas. Para disfrutar de sus fiestas tienes que vivir las Cruces, tradición ancestral que a día de hoy se sigue conservando, o San Blas, su patrón que se celebra alrededor del 3 de febrero.
En esta localidad, a las faldas de la Sierra de Aracena, descubrirás desde grabados rupestres en el Cerro de El Riscal, hasta el Monumento Natural de la Encina de los Perros. Una encina de enormes dimensiones, cuya sombra alcanza los 600 m2, situada en la aldea de El Álamo.
La existencia de restos arqueológicos en esta zona atestigua el poblamiento humano de sus tierras desde tiempos prehistóricos. Los restos prehistóricos hallados en el Cerro de El Riscal, afloramiento rocoso de esquistos situado en las proximidades del casco urbano, presenta unos magníficos grabados rupestres que están considerados como los petroglifos conocidos más importantes de estas características de la provincia de Sevilla.
Tartesios, fenicios y romanos conocían bien las riquezas minerales de estas tierras, que nunca perderían la vocación agrícola y ganadera de sus habitantes. De la presencia romana se ha encontrado una rica muestra de monedas de la época de Trajano. La población de El Madroño y de las aldeas que aún hoy subsisten no se iniciará hasta la repoblación cristiana, localizados en las inmediaciones de las grandes rutas de comunicación de la época, como el camino que discurría entre Aznalcóllar y Zalamea la Real o de la conocida como vereda de la Carne o de los Camellos, que alcanzaba Aracena.
Ya desde la formación misma de El Castillo de las Guardas, localidad de la que entonces dependía, surgen los primeros aunque tímidos intentos de segregación. Su emancipación no se produciría finalmente hasta mayo de 1921, coincidiendo con los años de mayor crecimiento económico y demográfico de la cuenca minera.
De su capacidad administrativa dependen las aldeas de El Álamo, Juan Antón, Juan Gallego y Villargordo. 🦅🐝🐖🐓🌳🪺🍄🌸