08/10/2025
Buenos días mis querid@s lectores! Titulo: EL ARTE DE SER SEPULTURERO. En una aldea de apenas trescientos habitantes en verano y ciento muy pocos en invierno, casi todos eran familia y amigos. Muy pocos eran forasteros, que habían llegado a quedarse en aquel precioso valle, rodeado de una infinidad de rocas montañosas a cual más espectacular, que daban la grandiosidad de esa aldea. Nunca pensó que ella sería la mano firme con puño de hierro, que viera el último suspiro de aquel su paisano y amigo. El anciano con casi 97 años estaba sentado a la sombra de aquella vieja acacia, parecía que estaba esperando el pasar de la vida, fue entonces cuando visitación apareció por aquel sendero, que le llevaba a ese precioso lago. Al llegar a la altura de la casa de Manuel le alzó el brazo y le gritó con esa voz indiscutible de fortachona y buena mujer. Al ver que él no respondía se fue acercando cada vez más y fue entonces cuando vio, que su aura ya no estaba entre los vivos. Su vida cambió desde aquel día. Su alarido resonó entre las montañas y en ese mismo momento sus manos cerraron esos ojos que aún estaban entre abiertos, aviso por los alrededores a sus paisanos y en pocas horas todos estaban dispuestos para velar al difunto, avisaron al cura y dispusieron, que sería ella la sepulturera, ya que hacía años que no tenían sepulturero por fallecimiento. Visitación le colocó su mortaja blanca, dejando ver la cara de Manuel tan apacible , ya que él se había ido en paz con la vida . Lo llevaban colocado en una caja de madera, que su primo Honorario de profesión ebanista tenía hecho en su taller. Todos iban a ese pequeño Campo Santo, que lo único que tenía vivo eran las amapolas y margaritas que habían crecido a lo largo de las losas. El cura llevaba el paso firme hacia su última morada. Detrás iba el cuerpo a los brazos de su primo siete años más pequeño que Manuel y su íntimo amigo dos años menor, el esfuerzo que estaban haciendo en cargarlo era grande, ya que Manuel siempre dijo " Moriré arto no faltó " y cumplió murió con las botas puestas. Iban veinte personas acompañándole eran las que se encontraban viviendo en la aldea en ese momento, no se puede decir que eran pocos , verdaderamente fue la aldea entera. A la hora de enterrarlo Visitación cogió pico y pala depósito sus restos en el hueco, que ella había hecho el día anterior y fue echando la tierra sobre el ataúd. Fue en ese momento en que sus ojos se empañaron por unos segundos, pero rápidamente cumplió con el deber adquirido y termino con puro rigor de profesional. En ese momento supo que su destino lo acababa de marcar. Después de pasado unos días ella fue arreglando el Campo Santo, su mano de mujer fuerte hizo que se hiciera notar, los habitantes de la aldea colaboraron a sus requerimientos. Hoy camina entre los mu***os que la llenan de paz, los habla, los pone flores a todos los que nunca van a visitarlos. Es la sepulturera oficial.© Mpiliescritora.