20/05/2026
El otro día Julio me pidió unas plantillas de lana. Tiene unas botas de trabajo “nuevas” y las plantillas que traían le duraron literalmente dos días. Dos días. Rotas. Además, no le gustan nada las plantillas sintéticas. Les suda el pie y huelen fatal.
Tenía una plancha de fieltro de lana guardada, así que saqué las plantillas viejas, marqué la forma, recorte y en un momento tenía estas que veis en la foto. Ya que estaba, me hice otras para mí.
Estas pequeñas cosas son las que me siguen pareciendo mágicas de transformar la lana en fieltro: de una fibra tan sencilla que crece en nuestra casa puedes hacer un material resistente, cálido, adaptable y útil para mil cosas.
Cuando descubrí la técnica del fieltro fue como abrir una puerta a otro universo.
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Es un proceso muy versátil y bastante sencillo, pueden hacerlo niños y mayores, pero tiene sus truquitos: cómo colocar la lana, cuánta agua usar, cuánto jabón, cómo trabajarla para que fieltre bien, cómo controlar el grosor, la resistencia, la forma…
Y justo por eso, dentro de dos fines de semana tenemos taller de fieltro de lana.
Vamos a aprender la técnica desde la base, para que luego en casa puedas seguir experimentando y hacer tus propias piezas. También te llevarás una plancha de fieltro y un jabón afrieltrado hechos por tí.
Veremos qué tipos de lana sirven para fieltrar, cómo se comportan, qué procesos necesita el fieltro y haremos fieltro plano para crear planchas de distintos grosores, como esta de la que han salido las plantillas.
También haremos fieltro con volumen, afieltraremos jabones, nos acercaremos al fieltro con aguja y hablaremos de otras posibilidades preciosas en las que seguir explorando, como el fieltro nuno.
El fieltro es mucho más que un tejido, es una materia viva, cálida y muy agradecida. Trabajar la lana con las manos, además de útil y bonito, es terapéutico.
Si te apetece venir a aprenderlo con nosotras, te dejo más información en nuestro perfil lanero .merimorena