15/07/2026
DOS AÑOS SIN NADA DE NADA
Han pasado dos años desde que el CSIC decidió retirar de su sede el cuadro homenaje a José María Albareda y Herrera, científico y profesor nacido en Caspe y fallecido prematuramente (1966). No nos consta, hasta la fecha, que se haya desde el consistorio ninguna gestión para desagraviar a quien es, por méritos académicos, el hijo más ilustre de la Ciudad del Compromiso.
CASPOLINOS: JOSÉ Mª ALBAREDA
Nacido en 1902, inicia su vida escolar en la academia de Luis Gonzaga, regentada por Ángel Sabanza, hasta que a los 14 años se traslada a Zaragoza para cursas sus estudios superiores. De modo simultáneo acaba las carreras de Farmacia y Ciencias Naturales, obteniendo además la condición de Doctor en ambas en 1925 y, después, la cátedra de Agricultura de los Institutos de Huesca (1928) y Velázquez de Madrid (1935). Acabada la guerra civil, es nombrado Director y Catedrático del Instituto Ramiro de Maetzu (1940) y, posteriormente, Catedrático de Mineralogía y Zoología de la Facultad de Farmacia de Madrid. Fue Director del Instituto de Edafología, Ecología y Fisiología Vegetal (CSIC). Vocal del Consejo Nacional de Educación y de la Real Sociedad Geográfica Española. Académico de la Pontificia de Roma. Presidente de la Sociedad Española de Ciencia del Suelo. Secretario General del CSIC y Vocal Consejero de su Patronato “Alonso de Herrera”. Doctor Honoris Causa por las Universidades de Lovaina (Bélgica, 1953) y Toulouse (Francia, 1955). Rector de la Universidad de Navarra y procurador en Cortes. Sus conferencias, investigaciones y publicaciones se cuentan por centenares. Sobresaliente bagaje para una vida que acabó pronto y de modo abrupto (infarto de miocardio, 1966). En lo local, tras el fusilamiento de su hermano (aquejado de una notable discapacidad), de su padre, don Teodoro, con farmacia en Plaza España, lugar de tertulia de caspolinos de todas las ideas, y su primo hermano Carlos Herrera, también farmacéutico, en julio del 36, fue mecenas de la rehabilitación del Colegio del Compromiso y, más adelante, promotor y principal valedor de la construcción del Centro de Salud (1954) y de la instalación en Caspe de un Instituto de Enseñanza Laboral, entre otras aportaciones. Hace escasos días se ha retirado su retrato al oleo de la sede del CSIC en Madrid, al ser sospechoso de "colaborar con la represión franquista". Por nuestra parte, celebramos su brillante carrera como científico, profesor, pionero en la reivindicación de la identidad aragonesa. Es, hasta la fecha, el caspolino más ilustre, por méritos académicos. Dejamos a criterio del lector si Caspe, en general, y su comunidad educativa, en particular, ha tratado a Albareda con la gratitud y consideración debidas.