31/05/2026
Estimada familia Buscadora de Visión:
Hay momentos en la vida en los que necesitamos detenernos para recordar quiénes somos.
Nuestros ancestros conocían la importancia de retirarse periódicamente de las distracciones del mundo para escuchar nuevamente la voz del corazón.
Sabían que la vida es continuidad, movimiento y renovación.
Así como la serpiente muda su piel, así como los pájaros migran siguiendo los ciclos de la Tierra, así como cada primavera las flores vuelven a nacer, también nosotros necesitamos renovar nuestros rezos, nuestras intenciones y nuestra manera de caminar por la vida.
La Búsqueda de Visión es una antigua forma de recordar.
Es un compromiso sagrado de 4 años que se adquiere con uno mismo, con la Tierra, con las cuatro direcciones, con los cuatro vientos y por y para nuestras futuras generaciones.
Es una oportunidad para rezar por nuestra vida, por nuestra familia, por nuestras relaciones, por nuestros proyectos, por nuestros sueños y por todo aquello que anhelamos cultivar en este mundo.
Por ello hacemos un llamado a todas las personas que en años anteriores se sembraron en esta montaña, para que regresen nuevamente al lugar donde vuelan las águilas, donde permanecen los habitantes los hermanos árboles, donde el silencio enseña y la naturaleza recuerda aquello que el ruido cotidiano nos hace olvidar.
Y también hacemos un llamado a quienes sienten por primera vez este impulso en el corazón.
A quienes desean comprender mejor la brújula que orienta su vida, el timón que guía sus decisiones, sus relaciones y sus proyectos. Así como a fortalecer lo que ya han comenzado.
A quienes sienten la necesidad de escuchar algo más profundo que el pensamiento.
A quienes saben que existe una respuesta que no puede encontrarse en los libros ni en las palabras de otros, sino únicamente en el encuentro íntimo con uno mismo.
La Búsqueda de Visión es un retiro en solitario de cuatro días y cuatro noches en la montaña, acompañado por el ayuno y la oración.
Un tiempo fuera de lo habitual para volver a entrar en lo esencial.
Sin embargo, es importante comprender que no se trata de un retiro cualquiera.
La preparación comienza mucho antes de subir a la montaña.
Por ello es necesario inscribirse con al menos tres meses de antelación.
Este tiempo permite recibir las instrucciones necesarias, realizar la preparación física, mental y emocional que la experiencia requiere, así como participar en los temazcales previos y en los trabajos de preparación del espacio ceremonial.
Del mismo modo, quienes sostenemos este lugar necesitamos tiempo para preparar adecuadamente todo lo que hace posible esta ceremonia.
Por ello te invitamos a no dejar esta decisión para el último momento.
Si al leer estas palabras algo se mueve dentro de ti, si tu corazón late de una manera diferente, si tu alma reconoce este llamado, atiéndelo cuanto antes.
Permite que el propósito comience a caminar contigo desde ahora.
Porque cuando el espíritu llama, suele hacerlo mucho antes de que la mente comprenda por qué.
Y tal vez ya sabes, en algún lugar profundo de tu ser, que ha llegado el momento de volver a la montaña.
Con cariño
Esther T. Siverio