16/04/2026
Ayer miércoles, la Casa del Pueblo de Camas acogió una nueva edición del ciclo
“Conversaciones con…”, un espacio impulsado como punto de encuentro para abordar cuestiones de interés social desde la cercanía y el compromiso. En esta ocasión, la protagonista fue Ángela Claverol, presidenta de la asociación AMAMA Sevilla, una de las voces más reconocidas en Andalucía en la defensa de las mujeres afectadas por cáncer de mama, en un acto que terminó convirtiéndose en un testimonio profundo sobre la lucha de las pacientes, la importancia de la prevención y la necesidad de proteger la sanidad pública.
La charla fue conducida por Ana Sánchez, concejala del Ayuntamiento de Camas, quien introdujo a la invitada poniendo en valor la trayectoria de una mujer que desde hace años viene desarrollando una labor esencial de acompañamiento, asesoramiento y apoyo a mujeres que atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Sin embargo, lo que comenzó como una conversación sobre salud terminó transformándose en una denuncia serena pero contundente sobre la situación que viven muchas pacientes en Andalucía.
Desde el inicio de su intervención, Ángela Claverol quiso dejar claro que lo ocurrido con cientos de mujeres andaluzas no puede entenderse como una suma de errores aislados. Según explicó, desde AMAMA llevan años detectando una preocupante repetición de casos en los que mujeres llegaban a la asociación con diagnósticos de cáncer de mama en fases muy avanzadas pese a haberse realizado mamografías en el sistema público poco tiempo antes.
Fue precisamente la repetición de estos casos lo que llevó a la asociación a empezar a investigar lo que estaba ocurriendo. “Al principio piensas que puede ser un caso puntual, pero cuando empiezan a llegar una, dos, diez, veinte mujeres con historias similares, entiendes que hay algo más grave detrás”, vino a trasladar durante su intervención. Según relató, muchas de esas pacientes habían recibido el mensaje de que “si nadie llama, todo está bien”, descubriendo meses después que el cáncer ya se encontraba en estadios mucho más avanzados.
Claverol explicó que desde el año 2021 comenzaron a advertir públicamente de esa situación, alertando de que no era normal que tantas mujeres estuvieran llegando con tumores en fases III y IV, cuando lo habitual en programas de detección precoz sería identificar la enfermedad en estadios mucho más tempranos.
Para ella, lo más doloroso no fue únicamente el fallo médico o administrativo, sino la sensación de que durante demasiado tiempo nadie quiso escuchar a quienes estaban viendo el problema desde primera línea.
Uno de los aspectos más duros de su intervención fue el relato del trato recibido por parte de distintas responsables institucionales. La presidenta de AMAMA relató cómo la asociación acudió en numerosas ocasiones a la administración andaluza para pedir explicaciones y exigir respuestas, encontrándose, según denunció, con una mezcla de indiferencia, burocracia y falta de humanidad.
En su testimonio insistió en que lo más devastador para muchas pacientes no ha sido solo la enfermedad, sino sentir que después del diagnóstico también han tenido que luchar contra un sistema que en ocasiones las ha hecho sentirse invisibles.
Ángela fue especialmente clara al recordar que detrás de cada cifra hay una mujer concreta. “No son números, no son expedientes, son personas”, vino a señalar durante una intervención que por momentos emocionó profundamente a los asistentes.
Mujeres con hijos, con familias, con proyectos de vida interrumpidos de forma abrupta y que, además del miedo al cáncer, han tenido que convivir con la angustia de pensar que quizá un diagnóstico a tiempo podría haber cambiado por completo su situación.
Durante su intervención también quiso subrayar una idea que repitió en varias ocasiones: en el cáncer de mama el tiempo es decisivo. Explicó que en algunos tipos de tumores un retraso de semanas o meses puede marcar una diferencia enorme en el pronóstico. Por eso insistió en que la detección precoz no es simplemente una campaña informativa, sino una herramienta capaz de salvar vidas. Desde su experiencia al frente de AMAMA, afirmó que muchas mujeres no son plenamente conscientes de la importancia de una mamografía o una autoexploración hasta que la enfermedad llama a su puerta.
En ese punto, la intervención de Ana Sánchez añadió un componente profundamente humano al acto. La concejala recordó cómo hace unos años asistió a una de las charlas impartidas por AMAMA y cómo aquella información sobre la autoexploración mamaria fue decisiva para detectar a tiempo su propio cáncer en una fase inicial. Su testimonio reforzó precisamente una de las ideas centrales defendidas por Claverol: que la información, la prevención y la concienciación pueden cambiar vidas.
Ángela Claverol también puso en valor el trabajo silencioso que realizan cada día las asociaciones de pacientes.
Explicó que muchas veces son estas entidades quienes terminan ofreciendo el acompañamiento emocional, la orientación y el apoyo que debería garantizar el propio sistema. Mujeres que llaman con miedo, con dudas o con desesperación encuentran en asociaciones como AMAMA un espacio donde sentirse comprendidas por otras mujeres que han atravesado el mismo camino.
Lejos de limitarse a la denuncia, su intervención fue también un llamamiento a la conciencia colectiva. Reclamó una sanidad pública fuerte, capaz de atender con dignidad a quienes más la necesitan, y defendió que la salud no puede depender de la capacidad económica de cada persona. Para Claverol, cuando una mujer enferma no debería verse obligada a enfrentarse además a la incertidumbre de no saber cuándo llegará una prueba, una revisión o una respuesta.
En el acto también intervino Rafael Recio, secretario de Organización del PSOE de Camas, quien situó el debate en un plano político más amplio, defendiendo que lo que está ocurriendo en Andalucía “no es casualidad, sino consecuencia de un modelo”. Recio denunció que, pese a contar la sanidad andaluza con más recursos económicos que nunca, miles de ciudadanos viven hoy con mayor incertidumbre y peores servicios, señalando directamente a la política de deterioro progresivo de la atención primaria, el colapso de las urgencias y el aumento de las listas de espera.
Para el dirigente socialista, el problema ya no es únicamente presupuestario, sino ideológico. “Primero deterioran la atención primaria, después colapsan las urgencias y finalmente eternizan las listas de espera; la conclusión es clara: quien puede pagar, paga, y quien no, espera”, señaló, advirtiendo de que la privatización silenciosa de la sanidad pública está generando una profunda desigualdad entre quienes pueden permitirse una alternativa privada y quienes dependen exclusivamente del sistema público.
La jornada sirvió así para convertir la Casa del Pueblo en un espacio de reflexión, denuncia y compromiso colectivo, donde se volvió a poner de manifiesto que la defensa de la sanidad pública sigue siendo una de las grandes prioridades sociales de nuestro tiempo. Desde el PSOE de Camas se quiso trasladar un mensaje claro: la salud no puede convertirse en un negocio, porque cuando se debilita la sanidad pública se pone en riesgo la igualdad y la dignidad de toda la ciudadanía.