01/06/2026
𝐄𝐥 𝐛𝐞𝐜𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐒𝐎𝐄 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚𝐫
Cuando alguien no puede criticar lo que se hace, ataca el cuerpo de quien lo hace. El artículo del Sr. Luri sobre el concejal Sendra no es política. Es el manual de trabajo del que opera para una familia desde las sombras sin tener el valor de decirlo.
𝐋𝐞𝐚𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐫𝐭𝐢́𝐜𝐮𝐥𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐫. 𝐋𝐮𝐫𝐢 𝐜𝐨𝐧 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨́𝐧. No busquen en él un argumento sobre urbanismo, sobre turismo, sobre política fiscal o sobre gestión municipal. No lo encontrarán. Lo que encontrarán es esto: una descripción detallada del cuerpo de un concejal. 𝐆𝐨𝐫𝐝𝐨𝐟𝐨𝐛𝐢𝐚
Torreznos. Magro. Grasa. Proteína. La pechuga de pollo frente a la butifarra. Es una metáfora culinaria que, despojada de su vestido literario, no hace otra cosa que atacar la apariencia física de Guillermo Sendra. La pregunta que el lector debería hacerse es sencilla: ¿𝐪𝐮𝐞́ 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐟𝐢́𝐬𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐣𝐚𝐥 𝐜𝐨𝐧 𝐬𝐮 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐮́𝐛𝐥𝐢𝐜𝐚? Nada. Y ese "nada" lo explica todo.
Porque cuando ya no tienes argumentos sobre lo que alguien hace, atacas lo que alguien es. Y cuando no puedes criticar las políticas, atacas el cuerpo, el estilo, la forma de hablar, la ropa. Es la gramática del acoso. No la de la crítica política.
𝐄𝐥 𝐜𝐚𝐭𝐚́𝐥𝐨𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐨𝐛𝐣𝐞𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬
Antes del artículo sobre Sendra, el Sr. Luri ya había escrito sobre la jornada de convivencia con los residentes de𝐥 𝐜𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐚𝐜𝐨𝐠𝐢𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐟𝐮𝐠𝐢𝐚𝐝𝐨𝐬. No sobre su coste, no sobre su procedimiento, no sobre su eficacia como política pública. Escribió para cuestionar que el Ayuntamiento de Calp organizara un acto de encuentro con ciento cuarenta personas que llevaban meses integradas en la comunidad, trabajando, documentadas, sin un solo incidente en diez meses de funcionamiento. El problema, para el Sr. Luri, era la foto. La sonrisa. El abrazo entre vecinos de Calp y personas llegadas de otro continente.
Antes de eso, 𝐂𝐚𝐥𝐩𝐞 𝐃𝐫𝐮𝐦𝐭. Un evento de percusión nacido en Kortrijk, Bélgica, que el Ayuntamiento trajo a Calp con la colaboración de la comunidad belga —la tercera más numerosa entre los residentes extranjeros del municipio— y que reunió a setenta y cinco bateristas de cuatro países en la Avenida Europa. Una paella para cuatrocientas personas. El himno de Bélgica. Una concejala de movilidad flamenca tocando junto a músicos de Brasil y de la Marina Alta. Calp, tal y como es: un pueblo que acoge, que mezcla, que celebra. El Sr. Luri también escribió sobre esto. No para analizar su impacto turístico ni su potencial como marca de destino. Para burlarse.
Y antes, las iniciativas de la Concejalía de Bienestar Social. Los programas de atención a personas vulnerables. Las políticas de igualdad. Los actos del 8M. La sala de atención psicológica. Los recursos para víctimas de violencia de género. El Sr. Luri no discute si estos servicios están bien diseñados, si son eficientes, si cubren las necesidades reales del municipio. Los señala. Los ironiza. Los convierte en objeto de mofa desde la distancia del que nunca ha tenido que pedir ayuda a nadie.
El patrón es siempre el mismo: no se critica lo que se hace. Se ridiculiza a quien lo hace. 𝐍𝐨 𝐡𝐚𝐲 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐥𝐭𝐞𝐫𝐧𝐚𝐭𝐢𝐯𝐚. 𝐇𝐚𝐲 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧.
𝐐𝐮𝐢𝐞́𝐧 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐒𝐫. 𝐋𝐮𝐫𝐢
José Luis Luri ha sido, en distintos momentos de su trayectoria, presidente local del 𝐏𝐚𝐫𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐏𝐨𝐩𝐮𝐥𝐚𝐫, 𝐜𝐚𝐧𝐝𝐢𝐝𝐚𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐃𝐒 𝐲 𝐦𝐢𝐥𝐢𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐏𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬. Hoy firma columnas de opinión sobre la política del PSOE de Calp.
Esa versatilidad ideológica sería anecdótica si no viniera acompañada de un dato que el Sr. Luri nunca incluye en sus textos: es el suegro de Carolina Devesa, ex secretaria general y aspirante a la alcaldía por el PSOE de Calp. Su nuera lleva más de dos años liderando la corriente orgánica que quiere desalojar al actual Grupo Municipal Socialista de las concejalías de gobierno. 𝐄𝐥 𝐒𝐫. 𝐋𝐮𝐫𝐢 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐛𝐞. 𝐘 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐥𝐨 𝐦𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚.
𝐄𝐬𝐨 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐮𝐧 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞: 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐥𝐢𝐜𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐞𝐬𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐜𝐥𝐚𝐫𝐚𝐝𝐨. En el periodismo honesto, eso invalida la columna antes de que empiece. Pero el Sr. Luri no escribe como periodista. Escribe como lo que realmente es: el becario de un PSOE familiar que quiere mandar. El hombre que, no pudiendo ocupar él mismo ningún cargo, no pudiendo presentar candidatura propia, no pudiendo construir nada desde cero, decide que su función es destruir lo que otros construyen. Desde las sombras. Con firma, pero sin declarar el encargo.
Hace veinte años, según su propio relato, cobró por defender a alguien de unas injurias. Ayer las escribió gratis. La ironía es suya. Nosotros nos limitamos a señalarla.
𝐋𝐚 𝐚𝐫𝐪𝐮𝐢𝐭𝐞𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐳𝐚
Lo que el Sr. Luri hace en la prensa, militantes afines a Devesa lo hicieron en los grupos de WhatsApp. La diferencia es que el azuzado acabó en un juzgado penal. El 4 de julio de 2025, fue condenado por injurias y calumnias contra la concejala Itziar Doval. Reconoció ante el juez haber emitido declaraciones "𝐡𝐢𝐫𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬, 𝐨𝐛𝐣𝐞𝐭𝐢𝐯𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐨𝐟𝐞𝐧𝐬𝐢𝐯𝐚𝐬, 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚𝐛𝐚𝐧 𝐚 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐠𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐲 𝐦𝐨𝐫𝐚𝐥" de la concejala. Pidió disculpas. Existe sentencia.
La ejecutiva local del PSOE de Calp no adoptó medida disciplinaria alguna. Ni antes de la sentencia, ni después. Pero diecisiete días después de la condena judicial, sí abrió un expediente disciplinario. Contra el Grupo Municipal Socialista. Contra quienes habían denunciado el acoso durante dos años.
El padre de Carolina Devesa impulsó un escrito interno —los metadatos señalaban a su pareja, Marta Cabezudo, como autora— que fue filtrado anónimamente a la prensa. La maniobra atacaba el pacto de gobierno que la propia Carolina Devesa había votado por unanimidad en la ejecutiva anterior. Cuando el partido le era útil, lo usó. Cuando dejó de obedecerle, lo convirtió en instrumento de daño.
Todo esto forma un solo relato. No son episodios inconexos. Es la misma operación ejecutada en capas: el WhatsApp para el acoso íntimo, la prensa para el desprestigio público, los estatutos para la represalia interna. Y en cada capa, la misma ausencia: ninguna crítica al trabajo. Ninguna propuesta alternativa. Ningún debate de ideas. Solo personas señaladas.
𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐮𝐭𝐞 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚
En todo este tiempo, nadie del entorno que describe este artículo ha escrito una sola línea sobre los cuatro millones de euros del remanente de tesorería gestionados en noventa líneas de inversión. Nadie ha cuestionado los fondos europeos obtenidos. Nadie ha debatido la reforma de la tasa de basuras. Nadie ha analizado los proyectos de hermanamientos ni los resultados del centro de acogida. Nadie ha discutido las políticas culturales, los servicios sociales ampliados, la apertura de los Banys de la Reina.
Porque criticar todo eso requeriría argumentos. Y tener argumentos requeriría haber prestado atención a lo que se está haciendo. Y prestar atención a lo que se hace supone reconocer que algo se hace. Y ese reconocimiento es exactamente lo que esta operación no puede permitirse.
Por eso se ataca el cuerpo de Sendra. Por eso se ironiza sobre la paella con los refugiados. Por eso se burlan de cien bateristas tocando al unísono en Calp. Por eso se persigue a quien denuncia el acoso en lugar de al acosador. Pero el dedo acusador se vuelve en contra de quien lo utiliza de forma irracional.
𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐲 𝐩𝐨𝐥𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐚, 𝐡𝐚𝐲 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧. 𝐘 𝐥𝐚 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧, 𝐭𝐚𝐫𝐝𝐞 𝐨 𝐭𝐞𝐦𝐩𝐫𝐚𝐧𝐨, 𝐬𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞 𝐬𝐨𝐥𝐚.