01/09/2026
🐟 Que un contaminante se haya detectado en un pez no significa que comerlo vaya a causar un problema de salud, pero es fundamental estudiar su impacto y los posibles efectos. Un trabajo del Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente de la Universidad de Córdoba ha revelado un 'cóctel' de contaminantes presente en cuatro especies de peces comestibles del Mediterráneo, y pone de manifiesto la necesidad de avanzar en el conocimiento para obtener una imagen más realista de la contaminación de los productos del mar y del riesgo de exposición humana.
👩🔬 El trabajo revela la presencia de una elevada carga de contaminantes emergentes y de sus metabolitos en cuatro especies muy habituales en la dieta mediterránea: el jurel, la sardina, el salmonete y la merluza. Cada uno de ellos presenta una mezcla química propia, consecuencia de su naturaleza y hábitos, que a tenor de este estudio resulta más compleja de lo que habitualmente se monitoriza.
🌊 El Mediterráneo es un punto crítico de contaminación marina: la presión antropogénica derivada de la sobrepoblación, el turismo masivo o el tráfico marítimo, sumados a su condición de cuenca semicerrada, hace que sus aguas se vean afectadas principalmente por microplásticos y sustancias químicas tóxicas, procedentes también de plantas de tratamiento de aguas residuales, escorrentía agrícola e industrias.
👚 Entre los principales contaminantes detectados en el mar Mediterráneo se encuentran productos farmacéuticos, plastificantes, retardantes de llama (químicos que se añaden a los productos textiles, electrónicos o plásticos para inhibir o retrasar los procesos de combustión), productos de cuidado personal, lubricantes, filtros UV o sustancias conocidas como "químicos persistentes" por su enorme resistencia a la degradación. Esos contaminantes presentes en el agua, que degradan y alteran el ecosistema y son consumidos por los peces que viven y se alimentan en ella.
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