15/06/2026
Apuntes desde la trinchera. 3 – Sobre el refugio antiaéreo de Villa del Río.
Compartimos con vosotros la reflexión de Fran Luna Mantas cronista oficial de Villa del Río sobre la situación actual del refugio de la Avda. de la Fuensanta. Os invitamos a leerla. Nosotros, al igual que él, creemos que hay que mirar “bajo nuestros pies” y actuar si es posible 👇🏼
"BAJO NUESTROS PIES: EL REFUGIO DE LA AVENIDA FUENSANTA Y UNA OPORTUNIDAD PARA LA MEMORIA
Imagen 1. Recreación del proyecto planteado (2015-2016) por una empresa externa para convertir el refugio en un espacio museístico.
En plena avenida Fuensanta, justo detrás de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, se esconde —literalmente— un pedazo de nuestra historia. Bajo el nivel de la calle, apenas a medio metro de profundidad, permanece oculto un refugio subterráneo de la Guerra Civil, un espacio construido en uno de los momentos más duros del siglo XX con un objetivo claro: proteger a la población civil de los bombardeos y el fuego de artillería.
Este refugio fue aprobado en agosto de 1938 y finalizado en octubre de ese mismo año, en un contexto de urgencia. No era una obra más. Era una necesidad. Mujeres, niños, ancianos… vecinos de Villa del Río que descendían a este lugar buscando una mínima seguridad frente al horror.
Y es que para entender realmente su valor, es imprescindible recordar que Villa del Río no fue un escenario secundario del conflicto. Muy al contrario: el municipio estuvo en primera línea de fuego prácticamente desde el inicio de la Guerra Civil y permaneció así hasta el final de la contienda. Durante todo ese tiempo, fue frontera entre los dos ejércitos, el republicano y el franquista, lo que convirtió la vida cotidiana en una constante tensión.
Son numerosas las reseñas históricas y las noticias periodísticas de la época que dan cuenta de lo que aquí se vivió: bombardeos, disparos de artillería, combates en las inmediaciones y movimientos militares continuos. La guerra no estaba lejos. La guerra se vivía aquí, cada día.
En ese contexto, este refugio era mucho más que una construcción: era un salvavidas. Se trata de un espacio de 18 metros de longitud, 1,75 metros de ancho, 2,10 metros de altura y una superficie útil de 31,50 metros cuadrados. Fue construido con muros de piedra molinaza y un techo plano formado por vigas metálicas y ladrillo cerámico. Cuenta con tres accesos, aunque en la actualidad dos de ellos permanecen tapiados y solo uno se mantiene abierto a la espera de una intervención.
Sin embargo, el estado actual del refugio dista mucho de lo que merece un lugar con este valor histórico. Hoy permanece cerrado y presenta un evidente deterioro. La humedad, la falta de mantenimiento, han provocado daños en la cubierta, así como la corrosión de la viguería metálica. Poco a poco, sin apenas darnos cuenta, se está apagando una parte fundamental de nuestra memoria colectiva.
Y, sin embargo, no es una idea nueva la de recuperarlo. Entre los años 2015 y 2016 se llegó a presentar un proyecto que abordaba la limpieza, conservación y puesta en valor de este refugio. Aquel intento no llegó a materializarse !¿¿Quizás existían otras prioridades en ese momento!??Pero el tiempo ha seguido avanzando… y el refugio continúa ahí, soterrado, olvidado, esperando.
Mientras tanto, en numerosas localidades —muchas de ellas cercanas a la nuestra— este tipo de infraestructuras han sido recuperadas y transformadas en espacios visitables, recursos culturales y herramientas educativas. Refugios que hoy forman parte activa del patrimonio, que se estudian, se visitan y ayudan a comprender mejor nuestro pasado.
Por eso, la reflexión es inevitable: ¿debemos quedarnos atrás?
La propuesta es clara y perfectamente viable. La conservación del refugio pasaría por una limpieza integral del espacio, la reapertura de sus accesos originales, la reparación estructural de la cubierta y de la viguería metálica y la preservación de los materiales originales. Pero más allá de la intervención física, existe una oportunidad aún mayor: su transformación en un centro museístico de memoria.
Un espacio que incorpore recursos audiovisuales, contenidos didácticos y actividades educativas. Un lugar donde escolares, vecinos y visitantes puedan comprender no solo los hechos de la Guerra Civil, sino también sus consecuencias sobre la población civil. Porque este refugio no habla únicamente de 1938 en Villa del Río . Habla del miedo, de la supervivencia, de las vidas anónimas, que en nuestra guerra o en cualquier otra guerra en el resto del mundo, resistieron o resisten bajo tierra mientras el mundo se desmorona sobre sus cabezas. Hoy nos habla de algo más amplio: de las guerras en general, de sus efectos devastadores, de la importancia de la paz y de la necesidad de conservar la memoria para no repetir los errores del pasado.
Recuperar este refugio no es solo rehabilitar un espacio físico. Es dignificar nuestra historia, poner en valor nuestro patrimonio y ofrecer a las generaciones futuras una herramienta para comprender quiénes fuimos y quiénes somos.
Podemos dejar que siga deteriorándose en silencio bajo nuestros pies…
o podemos devolverle la voz.
Porque recordar no es abrir heridas.
Es dar sentido a lo vivido y aprender de ello.
Quizás ha llegado el momento de mirar bajo nuestros pies… y actuar."