27/08/2026
En Londres repicaron las campanas y tiraron salvas de cañón por una victoria que todavía no había ocurrido. Hasta acuñaron medallas con el almirante Blas de Lezo de rodillas, entregando su espada.
Treinta y siete años antes, en la batalla de Vélez-Málaga, un guardiamarina vasco de quince años perdió la pierna izquierda de un cañonazo y se la cortaron abajo de la rodilla. Era él. Y en la escuadra enemiga iba embarcado un joven oficial inglés llamado Edward Vernon. Ninguno de los dos se imaginaba que se volverían a ver la cara casi cuarenta años después, del otro lado del mundo.
Para 1741 Cartagena de Indias era la llave del Caribe y estaba en el abandono. Dos condestables revisaron la artillería y encontraron cañones que no aguantaban ni diez disparos y casi nada de pólvora. Inglaterra mandó contra ese puerto entre 24.000 y 30.000 hombres, con Vernon al mando. Del otro lado había unos 2.700 soldados.
Lezo entendió que su mejor aliado ahí era el calendario. Cada semana que el inglés siguiera parado frente a la ciudad, el Caribe le iba a cobrar más mu***os que los cañones españoles.
Así que dejó de pelear por el mar y se puso a pelear por el tiempo. Hundió sus propios barcos en el canal de Bocachica para taparle la entrada a la flota, montó fuego cruzado desde los castillos y guardó comida durante meses mientras el virrey Eslava insistía en que el ataque iba a caer sobre La Habana.
Y ahí se le acabó la paciencia. Pidió trincheras y cañones nueve veces. Nueve veces Eslava no le contestó. A la décima le mandó un recado con su ayudante:
"Nunca sería yo responsable de sus descuidos."
-Blas de Lezo, mensaje al virrey Sebastián de Eslava, abril de 1741
Sesenta y siete días duró el asedio. Para el 20 de mayo no quedaba un solo barco inglés frente a Cartagena. Vernon perdió miles de hombres, casi todos por enfermedad y no por fuego español, y tuvo que quemar navíos porque ya no le quedaba gente para tripularlos.
Y aquí está la parte que casi nadie cuenta. Eslava se ofendió tanto con ese recado que lo sacó de la primera línea, y cuando los ingleses dieron el asalto decisivo al castillo de San Felipe, Lezo ni siquiera estaba ahí. Terminada la batalla el virrey le bloqueó los informes a España, lo acusó de insubordinación y se quedó con el crédito. A Eslava lo ascendieron a capitán general y la Armada, que había puesto los cañones y los artilleros, no recibió nada. Lezo murió el 7 de septiembre de ese mismo año en su casa de Cartagena, sin su mujer ni sus hijos, acompañado nada más por su secretario. Al poco de morir, los hombres de Eslava entraron a llevarse sus papeles. En 1760 el rey le dio un marquesado al hijo de Eslava; el hijo de Lezo tuvo que esperar hasta 1762.
Ganar la batalla y ganar la versión son dos peleas distintas. Lezo ganó la primera y perdió la segunda casi doscientos años, porque el que redacta el informe es el que termina escribiendo la historia.
¿Alguna vez hiciste tú el trabajo y otro se llevó el crédito? 🏴☠️🇪🇸