09/07/2016
Emociones y alimentación.
Muchas veces el estado de ánimo influye en nuestra forma de alimentarnos donde la comida se convierte en el refugio más fácil y accesible, a quién no le ha pasado?...
Si estamos de buen humor y tranquilos nuestra alimentación resultará adecuada, pero si nos sentimos deprimidos o alterados inmediatamente buscaremos alivio en la comida, siendo los alimentos con un elevado contenido en grasas, azúcar y sal los que suponen el mejor consuelo y a lo que le llamaremos "comer emocional" que va a promover la segregación de sustancias en los sistemas de recompensa de nuestro cerebro.
La nutrición emocional busca aprender a distinguir entre el hambre físico y el que está marcado por la ansiedad o la apatía.
Cómo podemos ayudarnos:
-Lo primero descartaremos alimentos estresores: chocolate, café, té (negro) harinas refinadas, azúcar, edulcorantes, aditivos, grasas.
-Aumentar consumo de agua, vegetales, frutas, granos enteros ricos en fibra, aceite de oliva virgen extra, frutos secos, semillas, aceite de pescado.
-No saltarnos el desayuno
-Realizar varias comidas al día
-No someternos a dietas milagro que NO EXISTEN, ya que al restringir el consumo de ciertos nutrientes va a desembocar en un consumo elevado de los mismos y entraremos en un círculo vicioso. La restricción es un PELIGRO.
-Meditación/yoga
-Cultivar nuestro círculo de personas positivas, alejando a las que nos hacen sentir incómodos(as).
-Ejercicio regular.