17/06/2026
Relatos reales en Cogal
Luis siempre pensó que llevaría una vida sencilla. Durante su infancia y juventud todo parecía seguir un camino claro: trabajo, matrimonio, hijos y una rutina marcada por el esfuerzo y el amor familiar. Junto a Marta, su primera pareja, formó una familia con tres hijos a los que adoraba.
Pero el tiempo, con su manera de reordenar las emociones, trajo consigo un cambio profundo. Tras años de convivencia, la relación con Marta se quebró y decidieron separarse. Poco después, Luis conoció a un chico del que se enamoró. Aquella relación le abrió una nueva etapa, llena de descubrimientos y sinceridad consigo mismo. Por primera vez, se sintió libre de vivir el amor tal como lo sentía.
Su familia y su entorno lo aceptaron con naturalidad, lo que le dio fuerza para seguir adelante. Sin embargo, no todo fue fácil: las diferencias con su exmujer por la crianza de los niños marcaron años complicados. A pesar de ello, el diálogo y el tiempo fueron curando las heridas, y hoy mantiene una buena relación con todos.
Con los años encontró una pareja estable, un hombre con el que compartió hogar, vida y sueños, junto a uno de sus hijos. Fueron tiempos de plenitud y felicidad verdadera. Pero la vida, en su imprevisibilidad, le arrebató a su compañero tras una larga enfermedad. Aquella pérdida dejó en Luis una profunda tristeza, pero también una infinita gratitud por lo vivido.
Hoy, aunque a veces se sienta solo, recuerda esos años con emoción y ternura. Ha aprendido que la felicidad no se mide por la duración, sino por la intensidad de los momentos compartidos. Cada vez que alguien le pregunta por su filosofía de vida, sonríe y contesta sin dudar:
“Hay que ser feliz sin perjudicar a nadie.”
Actividad dentro del proyecto "charlemos" impulsado por el Cabildo de Lanzarote