En aquel entonces, Victor Salvi formaba parte de la Orquesta Filarmó- nica de Nueva York y la Orquesta de la NBC (bajo la dirección del Maestro Arturo Toscanini), y ya era un artista que gozaba de gran reconocimiento. La familia de Victor emigró de Viggiano, ciudad al sur de Italia famosa por su construcción de arpas e instrumentos, y se estableció en Chicago escapando la Primera Guerra Mundi
al. Pocos
años después nació Victor y desde pequeño aprendió a tocar el arpa como aprendiz de su hermana Aida, que en ese tiempo era arpista en la Opera de Chicago y compositora reconocida. También tuvo la in uencia de su padre Rodolfo (constructor de violines) y de su hermano Alberto, nombrado por el famoso Nicanor Zabaleta como ‘el mejor arpista de to- dos los tiempos’. En 1954 Victor hizo realidad sus sueños de infancia, al juntar dos pasio-
nes de su familia: el arpa y la construcción de instrumentos. El primer prototipo Salvi fue diseñado por él y un grupo de artesanos. Juntos decidieron crear un instrumento único, capaz de sobrepasar cualquier otro construido hasta el mo- mento, y de llevar la mejor tecnología en cuanto a calidad de sonido. Victor, quien llevaba años estu- diando nuevos métodos y técnicas para mejorar el arpa, aplicó todas sus teorías en la creación de la magní ca Orchestra. En 1956 Victor regresó a la
tierra de sus padres para fundar una fábrica de arpas cerca a Génova, en la bella Villa Maria. Ahí comenzó a recibir grandes arpistas del momento, quienes viajaban para ser testigos de sus nuevas y revolucionarias arpas. Muchos de estos arpistas todavía utilizan las arpas que adquirieron en ese entonces en la Villa Maria. Con los años, las arpas Salvi adquirieron gran valor dentro del mundo musical, por su calidad superior y a- bilidad. Para satisfacer la demanda internacio-
nal, Victor se vio forzado a buscar una fábrica más amplia. Entonces trasladó el taller a Piasco, un pueblo en las montanas italianas y cerca al Marchesato di Saluzzo, donde descubrió una tradición medieval excepcional para tallar ma- dera. Artesanos locales se unieron al taller Salvi, trayendo su sabiduría e incorporándola al diseño del arpa. El resultado fue fantástico y estos mi- smos artesanos aún trabajan para Salvi, creando instrumentos únicos con su talento invaluable. Las arpas Salvi son el resultado de la pasión de un gran músico. Victor todavía invierte su amor y entusiasmo en cada instrumento, como lo hizo con el primer prototipo en los años 50s. Esta misma pasión sigue guiando la creatividad y calidad de los instrumentos Salvi, y es la que lleva a que artistas y artesanos continúen tra- bajando juntos, uniendo tecnología y tradición para crear las grandiosas arpas Salvi.