05/06/2026
Si Pedro García Cabrera creció aquí entre este grupo de casas canarias, quizá aprendió muy pronto que la belleza no siempre necesita grandeza. Podría decirse, poéticamente, que este lugar no fue solo un conjunto de viviendas sino una escuela de horizontes.Y así, visto desde arriba, el lugar se asemeja a un pequeño archipiélago donde la infancia pudo echar raíces profundas y donde la poesía, antes de escribirse, seguramente ya estaba en el paisaje.
Pedro García Cabrera representó, él solito, una fortaleza colectiva contra el podrido caciquismo de principios del siglo XX. Desde las modestas cuatro páginas del Altavoz, órgano de expresión de la masa encefálica y leída de la juventud gomera, utilizaba todo el ingenio del gomero para criticar a los responsables caciquiles de la isla.
A cien años vista de aquellas palabras publicadas tres veces al mes "Por el ojo de la llave", podemos afirmar que las ideas y el espíritu de lucha de García Cabrera siguen tan vigentes como antaño. Es la propia pervivencia del caciquismo y de sus "trompetas locales" lo que le dan actualidad.
Asistimos perplejos a ver a "Socialistas actuales" con doble bolsillo en el pecho, uno a la izquierda y el otro a la derecha. Uno para el carnet de partido y el otro para el dinero. No entendieron que el honor de representar a su pueblo, y de trabajar por él, significaba estrictamente interiorizar que un cargo público no podía tener una vida que no llevaba antes de llegar al cargo. Su vida se tenía que parecer bastante a la que tenía antes.
A los que sí se les parece la vida actual, a la que tenían antes, es la de los mayores de 55 años que ahora pretenden contratar nueve meses para completar o mejorar su carrera de cotización. Lo aprueban en consejo de gobierno los mismos que les pedían el voto, hace más de treinta años, a los beneficiarios actuales de los mal llamados "planes de empleo" cuando éstos aún tenían dieciocho años y toda una vida por delante.
Eso es el caciquismo. Robarle el futuro a la gente.
Y para éso Pedro García Cabrera les dedicó unas palabras premonitorias publicadas aquel catorce de abril de 1931 cuando la candidatura de izquierdas obtuvo un triste resultado electoral de 19 votos contabilizados.
"Mares de asco me separarían de Hermigua si no fuera por esos 19 VOTOS que tan alto valor han significado para aquellos compañeros que tuvieron la valentía de enfrentar al putrefacto caciquismo".
Los que entraron a posar en el vídeo electoral de la rehabilitación del hogar de Pedro García Cabrera desconocen la obra del autor, probablemente no hayan leído nunca nada escrito ni expresado por él más que algún verso suelto e inconexo. Si conocieran su obra y su trayectoria política sabrían que ese no es su lugar. Deberían ir a tomar mistela a la casa natal de Olivier Méndez o vino encabezado a la casa de algún otro aspirante a candidatura libertaria en el municipio de Hermigua.
Nosotros sí sabemos de dónde venimos, con quiénes caminamos y jamás traicionaremos a nuestro pueblo por dulces electorales de nadie.
Pedro García Cabrera, Guillermo Ascanio Moreno y todo el pueblo sacrificado de Vallehermoso en los acontecimientos históricos de El Fogueo son la forja de los que pelean contra las injusticias actuales en la isla de La Gomera y en Canarias.
Es conveniente recordar, por necesario y por justo, que el Fogueo es patrimonio del pueblo de Vallehermoso y de sus líderes en aquel momento. Y también que, sin el trabajo valiosísimo e incalculable de Juan Manuel Torres Vera y de Ricardo García Luis, quizás todavía hoy estaríamos sin luces para cruzar la cumbre.