03/09/2026
CÓMO CONSTRUIR LÍMITES SANOS SIN SENTIR CULPA.
A ver cuando aprendemos esto: tenemos derecho a poner todos los límites que creamos justos y que estén de acuerdo con nuestros principios esenciales, nuestros gustos, nuestra dignidad, nuestros propósitos, y a defender que nadie los cruce.
Dejarse avasallar, mancillar, menospreciar, no es apropiado.
Los límites que ponemos indican la firmeza de nuestro Amor Propio.
Entre decepcionar a otros porque no cumplo SUS expectativas y decepcionarme a mí, elijo lo primero sin dudarlo.
Uno tiene el derecho y la obligación de vivir su propia vida, de administrar su tiempo/vida y su energía del modo que le apetezca.
El respeto hacia nosotros es esencial y es algo por lo que merece la pena la defensa asertiva y hasta el enfrentamiento asertivo.
La asertividad es una buena aliada para ayudarnos a hacer que se respeten nuestros límites y que nadie los cruce sin una autorización expresa por nuestra parte.
“Los límites que pongo son para respetarme, no para ofenderte”, este es el mensaje que debemos transmitir.
No se debe permitir la falta de respeto, ni justificarla con la caridad cristiana ni poniendo la otra mejilla, así es como lo veo yo el día que escribo esto.
“Los que se enojan cuando pones límites son los que se beneficiaban de que no los pusieras”.
Y poner límites no es ser egoísta, es ser valiente, es defender y hacer que se respete nuestra honorabilidad. Si quieres que los demás los respeten primero se los tienes que marcar muy claramente.
“Poner límites es difícil, pero más difícil es vivir tolerando todo lo que nos hace daño”.
Priorízate, pon límites en tu vida y haz que se respeten.
Francisco de Sales
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