24/05/2022
🟠200 años de historia
El 24 de mayo de 1822, en la batalla de culminó el esfuerzo de liberación del antiguo país de , que comenzara en 1809 y concluyera en 1822. Esa batalla, que tuvo como escenario las faldas del gran macizo de los Pichinchas, puso fin a la dominación española en el actual y nos abrió paso a la vida republicana.
Hoy, dos siglos después, podemos discutir acerca de las limitaciones y contradicciones que tuvo el proceso independentista, pero ello jamás puede oscurecer la trascendencia de esa lucha de liberación nacional, proceso por el cual nuestra América se puso a la cabeza de las luchas contra el colonialismo en el mundo entero.
Mucho se ha escrito sobre la batalla de Pichincha, casi siempre entre la exaltación y la hipérbole. El fulgor de ese durísimo combate pareciera relucir todavía, entre el ruido de explosiones, toques de corneta, gritos de rabia, quejas de heridos y proclamas de victoria. Y parece sentirse todavía el temblor anímico de la ciudad entera, que, con el alma en suspenso, presenciaba desde los balcones, calles y plazas los movimientos de la lucha que se desarrollaba allá arriba, en las laderas agrestes del volcán, y en la que se jugaba su destino.
El enfrentamiento fue durísimo y exigió de ambos bandos un esfuerzo casi sobrehumano. El aire enrarecido y la elevada altitud de la zona, ubicada a más de tres mil metros, sofocaban la respiración de muchos combatientes, como los guayaquileños y peruanos, que venían de las tierras bajas de la Costa y se hallaban afectados por la dura marcha de la madrugada. A su vez, el abrupto escenario geográfico, constituido por una ladera empinada y cortada por profundos barrancos, impedía el uso de la caballería y aun limitaba el de la artillería, por lo que el combate se inició con armas de fuego y concluyó a la bayoneta calada, con los realistas trepando hacia la montaña y los patriotas atacando desde arriba. Luego de avances y retrocesos, los realistas parecían ya cerca de la victoria, pero la entrada en combate del batallón “Albión” y del batallón colombiano “Alto Magdalena” inclinaron el triunfo a favor de las fuerzas nacionales.