Ubicado a 195 km de la ciudad de Loja, valle extenso de terrenos empleados principalmente para la producción de arroz. Es atravesado por el río del mismo nombre, formándose en sus riveras balnearios visitados por turistas nacionales y extranjeros. Este río sirve también de límite natural internacional con el Perú, sobre el cual se levanta el puente Internacional que da la bienvenida a turistas que
visitan. Dicen que Macará es de origen incásico de una tribu llamada Macarara y por el continuo uso se suprimió la última sílaba, quedando en Macará. Fue un asentamiento indígena en época de la conquista, pues el padre Juan de Velasco ya lo anota en su mapa del Reino de Quito. en los primeros años de la república el asentamiento poblacional se reducía a varias casuchas diseminadas en varios puntos de la zona, hasta que en el año de 1837 llegó a la región el general Juan Otamendi, patriota y héroe de la independencia, quien comprendiendo que había los elementos necesarios, se empeñó en la empresa de formar un pueblo. Macará fue elevada a categoría de Cantón el 22 de septiembre de 1902. El desarrollo de este cantón, forjado por el trabajo de sus habitantes, le otorga con seguridad el reconocido nombre de Centinela del Sur. Actualmente, a pesar del acelerado desarrollo de Macará, existen algunas edificaciones que conservan su estructura inicial, las mismas que forman parte de los muchos atractivos del cantón. Macará tiene una de las poblaciones más antiguas de la región; en sus inicios formó parte del cantón Paltas con el nombre de Gualanga, más tarde con la categoría de cantón, toma el nombre actual, palabra que según algunas recopilaciones, deriva de: Macarara, tribu antigua de origen incásico. El río Macará atraviesa el cantón, convirtiéndose en límite con la República del Perú; sobre sus aguas se levanta el Puente Internacional, que sirve para establecer relación social y comercial con los habitantes del vecino país. El clima de este cantón es subtropical seco, con una temperatura promedio de 33º grados. Esta característica permite a sus habitantes disfrutar de un agradable sol, ideal para que habitantes y turistas visiten los balnearios que vierten desde el río Macará. En cuanto a su gastronomía, en el cantón se degusta el tradicional ceviche de carne, plato característico y único que se prepara en la mayoría de los restaurantes del lugar; la cecina, náparo de chivo y la gallina criolla, también forman parte de la tradición culinaria macareña. La actividad económica del cantón se basa en la agricultura, con la producción de arroz, de hecho, en sus territorios se extienden grandes hectáreas de sembríos que son un atractivo para quienes visitan Macará. El arroz es un producto que por su calidad se ha posesionado como uno de los mejor a nivel provincial y también del país. En menor cantidad, los habitantes se dedican a la ganadería, sin embargo su mayor fuente de ingresos se basa en el comercio.