15/09/2023
El amoniaco es una sustancia química corrosiva en forma de gas muy fuerte e incoloro, compuesta por la unión de nitrógeno e hidrógeno (NH3). Está presente en el agua, el aire y el suelo y también es producida por los seres vivos de forma natural en órganos, tejidos y a través de bacterias intestinales. Según explica la respetada Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR) del gobierno norteamericano, la mayor parte de este gas se produce “en órganos y tejidos, aunque cierta porción es producida por bacterias que habitan el interior de los intestinos”.
El amoníaco es muy importante para las plantas, los animales y los seres humanos. Se encuentra en el agua, el suelo y el aire. La mayor parte del amoníaco en el ambiente se deriva de la descomposición natural de estiércol y de plantas y animales mu***os. El 80% que se manufactura se usa como abono. Un tercio de esta cantidad se aplica directamente al suelo en forma de amoníaco puro. El resto se usa para producir otros abonos que contienen compuestos de amonio, generalmente sales de amonio. Estos abonos se usan para suministrar nitrógeno a las plantas. Se utiliza también para fabricar abono, plásticos, fibras sintéticas, sales aromáticas y explosivos.
Aunque vemos que es muy importante para la vida, una alta concentración de esta sustancia, por ejemplo, a través de productos alimenticios o de higiene doméstica, puede provocar efectos perjudiciales para la salud e incluso la muerte. Si se inhala o si se tocan productos que contengan cantidades muy grandes de esta sustancia, puede producirse una intoxicación. Está compuesto por una parte de nitrógeno y tres de hidrógeno.
¿Cuándo puede ser peligroso?
Ya que se da de forma natural en el ambiente, todos estamos expuestos a bajos niveles de amoniaco en el aire, el suelo y el agua. Nos lo topamos al respirar, al consumir alimentos o al beber, o a través del contacto de la piel, pero al ser cantidades pequeñas, pasa de forma inadvertida. La exposición al amoníaco en el aire libre puede proceder de escapes o derrames de fábricas y almacenes, cañerías, camiones, barcos o trenes que lo transportan y abonos en el campo.