25/08/2025
Compartimos este relato corto, escrito por Jorge Araujo, sobre cómo nuestros corazones fueron impactados el primer día de nuestro viaje 🌻🙂
CAMINO AL SUR 01
Salimos de Guayaquil bien temprano. Al mediodia pasamos dos eternas horas de pie, haciendo filas para cruzar fronteras, y luego una ruta destruida por las lluvias nos llevó hasta Los Órganos, último pueblo costero antes de entrar al primer desierto.
Doce horas en total, al ritmo de la Nur-Van.
Buscamos un lugar donde estacionar para pasar la noche seguros, y encontramos buena recepción en una gasolinera. Pese al cansancio salimos a caminar para estirar las piernas. En el extremo sur del pueblo, por la Iglesia, nos sentamos en un banco a charlar y disfrutar el fresco de la noche.
Se nos acerca una mujer, veinticinco años, mirada agotada, arrastrando de la mano a una hija de unos tres años y mas atrás un avergonzado chico de diez. Nos pide en voz muy baja pero amablemente algo para comer. Nunca damos dinero, pero le entregamos la única moneda que teníamos, un dólar. Sonríe y agradece de todos modos.
Sabiendo que eso no le cambia nada, decidimos seguirla.
En cada restaurante ella le dice al chico que vaya a pedir comida, el cruza la calle, duda visiblemente avergonzado, junta valor, y mendiga sobras en el mostrador.
Nada, nadie le da nada.
Llegamos a un tercero, mas iluminado, dos mesas llenas, la madre le dice que cruce y pida, pero él ya no quiere, no puede, la niña llora, no quiere caminar mas. La madre la alza, agarra al chico del brazo y cruza decidida. Atrás vamos nosotros, con el corazón estrujado.
Pide en un mesa, nada, pide en la otra, ni la miran. Se queda inmóvil, vencida.
Nos acercamos y le pedimos por favor que se siente en una mesa, que nos espere un minuto.
Hablamos con la camarera, hablamos con el dueño.
Los ojos de la niña parecen salirse cuando una botella de gaseosa aparece en la mesa.
Los platos humeantes cruzan rápido el salón.
Sonríen, sonreímos de lejos, saludamos y nos vamos.
En este continente injusto, donde han logrado que la gente ya no sienta compasión, donde los pobres odian a los pobres, y donde los gobernantes gritan “No hay plata” mientras se llenan los bolsillos, una familia se va a dormir con la guata llena.
Buen comienzo de esta etapa.
Jorge Araujo