21/03/2023
Retrato de Luis Emilio Mena
Autor: Príamo Morel
27.55” x 37” (pulgadas)
Óleo sobre tela
1965
La obra del mes, dentro de la colección de la Dirección General de Bellas Artes, es una excepción, fue donado a la DGBA por los descendientes de Luis E. Mena. Son dos celebridades del arte dominicano, el retratado, Luis Emilio Mena (1895-1965), músico egregio, y el retratista, Príamo Morel (1924-2000), caricaturista cimero.
El autor
Príamo Morel se consideró un autodidacta, aunque recibió formación informal de su primo hermano Yoryi Morel y, durante breve tiempo, de la Escuela de Bellas Artes de Santiago. Dedicó su talento a la caricatura y esta práctica valió su reputación. Pintó ocasionalmente paisajes, murales y retratos, escogiendo sus modelos por la cercanía amistosa o profesional. Excelente ser humano, conservó esa simpatía y jocosidad hasta la enfermedad y una cruel amputación.
La obra
La concepción que se suele tener del retrato es una semejanza con la realidad y un modelo. En cuánto a estilo y expresividad, se sitúa entre fidelidad y desenvoltura, entre el parecido físico y una captación introspectiva.
Tanto en la pintura como en la caricatura, la soltura de ejecución va a la par con la interpretación sicológica. Así, el retrato de Luis E. Mena, instrumentista virtuoso, profesor de música y gran compositor, refleja una personalidad abierta, por cierto similar a la de Príamo Morel. ¡El artista a menudo se refleja en la representación pictórica del modelo!
El rostro luce una mirada interior optimista, evocadora de sueños e ideales, nos mira como sus testigos. Hay un dibujo subyacente seguro, acorde con la habilidad del caricaturista y un colorido luminoso -fiel al óleo-. Una pincelada muy segura plasmó también la elegancia del traje. Acompañan lateralmente a esta cara risueña, dos bocetos pictóricos en un estilo distinto: una bailarina de tipología europea, sosteniendo una lira y otra de tipología afro-caribeña con una conga, dualidad e integración que encontramos en la música sinfónica de Mena. La autenticidad, existencial y espiritual, contribuye a su valor artístico.
Marianne de Tolentino
Directora Galería Nacional de Bellas Artes