18/02/2026
_Los "therian trans-animales", la bestialidad y el canibalismo_
_Manual para dejar de ser humano (y que te aplaudan por ello)._
Por Elìas Wessin
Esta demencia crece en grado superlativo. Es peligrosa a nivel psicologico y con efectos letales para las sociedades. No solo se trata de que la persona se sienta bien identificàndose propiamente como un animal, se trata, reitero, de una persona que ademàs de ser un enfermo mental representa un peligro social.
La fase de caer en bestialismo y canibalismo està a un tris de tal 'involuciòn' del ser humano.
Cuando un esperpento de estos tenga hambre y no aparezcan los enlatados o piltrafas que se supone comen (ya que como buenos animales también se supone que así se alimentan), actuarán por instinto contra los que estamos cuerdos para comer nuestras carnes, y saldrán los "filósofos" de la cancelación cultural de occidente a justificarlos, porque "así son los animales" y si te opones "estás maltratando a un ser indefenso que no racionaliza".
No estoy describiendo un cuento ni planteando una hipótesis, es que ese es el estadio que sigue. Son seres humanos que han perdido todo estandar moral y cìvico que los pueda limitar en sus actitudes.
Este comportamiento a todas luces desviado, forma parte de las polìticas 'progre' asumidas por una izquierda y una 'derechita obsequiosa y traicionera' que trata de destruir los lìmites de la racionalidad y la lògica sobre la base de que la "burguesìa ha impuesto històricamente reglas que deben ser canceladas para bien de la humanidad".
Así, entrar a la era del globalismo total, tal como Klaus Schwab adujo en Davos: "no tendreis nada, pero sereis felices." En esa lógica, asì será, ¡aún sientas que eres una lombriz, serás felíz!
La evolución nos tomó miles de años. La involución, apenas un par de temporadas en redes sociales.
Hoy no basta con ser humano. Eso es demasiado básico, demasiado binario, demasiado biológico. Ahora la vanguardia cultural consiste en identificarse como animal y exigir que el resto del planeta ajuste su lenguaje, su lógica y su sentido común en consecuencia. Porque claro, la realidad objetiva es opresiva.
Si usted afirma que el ser humano pertenece a la especie humana, ¡cuidado!, puede estar ejerciendo violencia ontológica. Si osa preguntar en qué momento la biología se convirtió en opinión, será acusado de intolerante. La consigna es clara, la fantasía no se discute, se valida.
Y así, paso a paso, la civilización que produjo catedrales, constituciones y satélites espaciales ahora debate si la autopercepción sustituye a la naturaleza. ¡Brillante!
Nos dicen que todo límite es represión. Que toda norma ed imposición histórica. Que la racionalidad occidental es una cárcel conceptual. Y muchos han decidido comprar el paquete completo, sobre todo los alucinados con Marx y Gramsci. Si nada es fijo, entonces todo es moldeable. Incluso la especie.
El nuevo dogma es simple, no eres lo que eres; eres lo que sientes que eres. Y si mañana sientes otra cosa, también será verdad. La coherencia es fascismo. La lógica, opresión. La biología, discurso hegemónico.
Cuando la identidad deja de tener anclaje en la realidad, la sociedad entra en modo experimental permanente. Todo se vuelve ensayo. Todo es frontera por cruzar. Todo límite es provisional hasta que alguien lo declare “discriminatorio”.
Y mientras tanto, el que se atreve a decir “esto es absurdo” es presentado como el verdadero peligro. No, el peligro no es señalar la incoherencia. El peligro es institucionalizarla.
No es intolerancia defender que el ser humano tiene una naturaleza. Es cordura. No es odio afirmar que los impulsos no deben convertirse en categoría jurídica. Es sentido común. No es fanatismo recordar que la civilización se sostiene sobre límites objetivos.
Pero vivimos tiempos donde el sentido común necesita escolta. Nos prometieron "progreso" ilimitado. Hemos terminado celebrando la confusión ilimitada.
Nos hablaron de liberación. Hemos obtenido desorientación. Nos ofrecieron diversidad. Hemos recibido la abolición de cualquier referencia estable.
Si todo es identidad, nada es esencia. Si todo es válido, nada es verdadero. Y si la especie humana es apenas una sugerencia cultural, entonces la racionalidad también lo será.
La pregunta ya no es si esto es extravagante. La pregunta es cuánto más estamos dispuestos a llamar “avance” a lo que claramente es una renuncia a afirmar lo que somos.
El relativismo no se detiene por sí solo. Siempre necesita un nuevo límite que derribar. Ayer fue el s**o biológico. Hoy es la especie. Mañana, ¿quién se atreve a decir “hasta aquí”?
Dios nos de fuerzas y valentía para combatir estos dislates del "progresismo woke".