25/01/2026
En un pasaje de su obra "La actitud del partido obrero ante la religión", Lenin nos propone una ruptura con la visión liberal clásica de la religión para ofrecer una interpretación estrictamente materialista del fenómeno religioso. Lo que el líder bolchevique nos quiere decir es que la religión no es un simple error de razonamiento o una falta de educación que pueda corregirse mediante discursos ateos o panfletos científicos, sino que es un producto inevitable de la estructura económica del capitalismo. Para Lenin, el "progresista burgués" comete el error de creer que la ignorancia es la causa de la fe, pero Lenin sostiene que la verdadera raíz es el miedo y la inseguridad existencial que genera el mercado. Al describir al capital como una "fuerza invisible" que puede arrojar al obrero a la ruina, la desocupación o la mendicidad de un momento a otro sin que este pueda preverlo, Lenin identifica que la religión surge como un consuelo psicológico ante esa impotencia terrenal. Es aquí donde aplica su famosa lógica de que "la impotencia de las clases explotadas en su lucha contra los opresores engendra la fe en una vida mejor después de la muerte", estableciendo un paralelismo con el hombre primitivo que, al no entender los rayos o las tormentas, inventaba dioses para explicarlos.
Por lo tanto, Lenin advierte que la tarea principal del proletariado revolucionario no es priorizar la propaganda atea, ya que esto sería "ficticio y limitado" y solo lograría dividir a los trabajadores entre creyentes y no creyentes. Su mensaje central es que no se puede eliminar la religión si no se elimina primero la "opresión social" que la sustenta; es decir, que para Lenin la fe solo desaparecerá cuando el trabajador deje de estar a merced de las fuerzas ciegas del capital y tome el control de su propia vida mediante la organización política. Al decir que la religión "adormece la lucha de clases", refuerza la idea de que esta funciona como un refugio psicológico que impide que el oprimido busque su liberación aquí en la tierra, transfiriendo sus esperanzas a un plano metafísico. En resumen, Lenin nos dice que la lucha contra la religión es, ante todo, la lucha por transformar las condiciones materiales de vida, porque mientras exista la "esclavitud del trabajo forzado" y la incertidumbre económica, las masas seguirán buscando en el cielo lo que la sociedad capitalista les niega en la tierra.