04/09/2026
Hoy conversamos con Jessica Zurita Acosta: Jueza Profesional del Tribunal Provincial de La Habana
Casi en ráfagas , comenzaba la charla con Jessica Zurita Acosta, jueza profesional de la Sala 4 de lo Penal del Tribunal Provincial de La Habana. No precisamente por la seguridad que le acompaña durante la entrevista, sino porque esta joven vive en la realidad de la prisa.
Desde septiembre de 2025 trabaja en la capital del país pero mucho antes ya viajaba a diario aproximadamente los 35 km que la separan de su natal San Antonio de los Baños, la recordada Villa del Humor.
La trayectoria que hoy acumula versa de empeño , tenacidad y rendimiento y un mismo filtro: la gestión del tiempo.
Gracias a una pasión desde la Infancia Jessica ha sido perseverante al defender su vocación por la carrera judicial aunque la sociedad etiquetó que "estudiar leyes equivale a ser únicamente abogado" . "Desde que yo estaba en sexto grado dije: 'Yo voy a estudiar derecho'. Y ese mito de los niños: de "Mamá, su niña será abogada" ...el mío se cumplió completamente."
Para sanear ese desconocimiento de la diversificación de la licenciatura y evacuar su interés profesional experimentó durante sus estudios en la Fiscalía, pero pronto descubrió que no era su camino: "Yo quería impartir la justicia desde más cerca."
De trayectos y desvíos comparte vivencias en series. Cuenta con nostalgia como "A pesar de haber cursado un preuniversitario en ciencias exactas, al terminar 12° grado, no me asignaron Derecho sino Licenciatura en Historia en la Universidad de La Habana ". Un tiempo académico o año en pausa activa que luego sirvió para construir la alternativa real: su soñada carrera en Derecho.
"Yo llegaba a la universidad y yo iba para la facultad que me tocaba, que era la Facultad de Historia. Yo pasaba por frente de la Facultad de Derecho y yo decía: 'Yo tengo que estar aquí, yo no tengo que estar allí, yo no me hallo allí'."
Cuando una situación no encaja perfectamente Jessica se traza toda una ingeniería del esfuerzo. Gracias a ello terminó el año en Historia con un promedio superior a *4.5*, lo que le permitió, por excepcionalidad, solicitar un cambio de carrera. Así en 2021 mientras sus amigos avanzaban a segundo año, arrancaba para ella un anhelo a concretarse.
Quien vive lejos no tiene margen para la improvisación. La distancia actúa como un "entrenador externo" que no permite el "luego lo hago" o me incorporo en el segundo turno, no hay negociación y esa planificación genera disciplina.
"Para mí no existen kilómetros largos para yo llegar al tribunal. Así cursé también la carrera, viajando para acá, porque para mí no existen tramos largos para estar en el lugar que a mí me hace feliz."
En 2022 durante la pandemia, Jessica solicitó una beca o excepcionalidad para poder continuar sus estudios debido a las dificultades de transporte y encontró como respuesta la negativa: "Me dijeron que no. Que no había. Que si no podía rendir en la escuela, yo me tenía que trasladar a mi universidad de destino." Pero ni el desplazamiento constante , o la geografía adversa iban a boicotear esa suerte de conocer de cerquita en la capital, a los profes de los libros de su carrera ..Lejos de rendirse, transformó ese rechazo en motivación y mantuvo su compromiso y asistencia perfecta para no "tirar" todo el viaje invertido.
Mientras tantea los minutos a discreción hace recuento de su desempeño al asumir procesos como ponente , lo que implica ser la jueza responsable de redactar las sentencias y tomar decisiones sobre los casos asignados. También ofrece esa impresión vivida del primer juicio presidido en el Tribunal Municipal de Habana del Este con criterio sobresaliente o cuándo su primera sentencia fue recurrida ante el Tribunal Supremo y este desestimó el recurso:
"Yo con tremenda emoción dije: 'Mi primera sentencia sin lugar'!! Porque que un abogado te pusiera un recurso a una sentencia tuya, yo no lo había vivido nunca."
La conversación avanza y aunque le apremia diseñar el regreso a casa no se permite obviar el apoyo de algunos mentores desde su llegada al tribunal. En la jueza Elizabeth Tabio encontró espíritu de superación. "Ella me dijo: 'Yo te voy a enseñar y yo siempre voy a estar para guiarte. Su consejo fue claro: "Si lo que te gusta es esto, pues esto es y lo tienes que hacer bien. Aquí hay que sacar 5. Si aquí no se saca 5, esto no es lo que es."
No disfraza su energía o exaltación pero vive en permanente maratón y a pesar de ello consigue expresar la carga emocional y profesional que implica ser jueza:*"Siempre te queda más allá de lo que uno pueda dejar probado, eso de: '¿Estará bien? ¿Estará en lo correcto? ¿Habrá quedado protegida esa víctima que pasó por un hecho?' Y es una responsabilidad muy grande, la verdad."
Luego enfatiza que su título profesional trasciende cualquier retribución.
" Poder graduarme de la universidad para mí fue el mayor reto que yo me he propuesto... Graduarte ha significado empeño, ahora es el momento de disfrutar lo que uno estudió, ya que la realidad del tribunal es muy diferente a lo aprendido en la universidad".
Habla con denuedo de los logros inesperados para su edad y la posibilidad que obtienen los estudiantes de Derecho. "Yo tuve la dicha... que pude vincularme desde el primer momento al Tribunal Provincial.
Conocí primero los delitos de 20 años de privación de libertad a los delitos de dos años."
Defiende a ultranza la complejidad como atractivo y nos revela una experiencia universitaria con controles de auditoría en centros hoteleros: "Yo llegaba ahí y me decía: 'Esto no, esto, no es mi derecho".
Confiesa que el impulso y el reconocimiento de su pareja ha sido desde el punto de partida un pilar fundamental:"Él disfruta mi carrera más que yo. Él donde quiera que esté, dice 'mi novia es jueza'... Me ayudó muchísimo... Me decía: 'Es que a ti te apasiona. Tú lo que haces te apasiona"
"Tengo 24 años, con 18 ni siquiera imaginaba que yo iba a estar aquí. Ya hoy me veo aquí y digo: 'Bueno, valió la pena... Han sido muchas noches de vuelo, muchas mañanas en la calle, de noche, en madrugadas para llegar temprano."
Con esa pasión ha sorteado un peaje emocional altísimo dónde cansancio, estrés, y un carácter fuerte no han detenido el trayecto elegido. Y mientras asuma una carrera contra reloj para organizar el ritmo vertiginoso de lo cotidiano Jessica nos contagia con su entusiasmo: "Yo a todo el mundo que veo le digo: 'No estudies más nada, estudien derecho. Estudien derecho, que derecho es lo mejor."
Entrevista realizada por Glenda Contreras.