19/03/2020
Parar la máquina y ver resurgir el mundo
Estas épocas invitan a la reflexión. Un análisis profundo de prioridades, de causas y efectos, momentos en que se evidencian el fallo de los sistemas aplicados hasta hoy, y se deja ver el alcance de los resultados de decisiones masivas en post del bien común.
Se detuvo la máquina y esto repercute positivamente en el Planeta. Nos demuestra su poder resiliente y su capacidad regenerativa. Evidencia la importancia de descentralizar la economía y volver la atención a la tierra, nos saca de nuestro ombligo para concienciarnos como una unidad común, como COMUNIDAD. A no depender, como región, de una sola fuente de ingreso, a repensar el rumbo de desarrollo que queremos para Talamanca. Nos demuestra la riqueza que tenemos en este Cantón afortunado y el potencial que nos brinda generosamente. Es momento de cambiar de paradigmas, es momento de entender los alcances positivos de una reorganización y reordenamiento social solidario, equilibrado y participativo que viene de la mano de un Régimen Especial y un plan Bioregional para toda Talamanca.
Un RE que contemple la realidad de los límites planetarios y sociales y ofrezca una solución propuesta y consensuada por todos los sectores que habitan el Cantón, en beneficio de TODO y de tod@s.
Tómese el tiempo de leer e imaginar mientras lee, todas las posibilidades que abre el RE y el biodesarrollo regenerativo....Visualicemos en que se puede convertir Talamanca si fortalecemos, entre tod@s, su identidad y sus recursos.
Ahora, más que nunca, como sociedad madura y conciente, es momento de involucrarse activamente y tomar nuestras propias decisiones; la Valiosa Constitución Política de Costa Rica nos da ese derecho y es tiempo de empezar a ejercerlo.
Salúd y Agradecimiento a tod@s los seres que conforman y co-crean esta porción de Tierra bendita💚💙💛
PROYECTO DE LEY Régimen Especial para el Caribe Sur
ANTECEDENTES:
La franja extendida entre Tuba Creek y el río Sixaola del cantón de Talamanca es conocida como el Caribe Sur de Costa Rica.
Durante la colonización (siglo XVI - XIX) fue un territorio en disputa por parte de los miskitos de Nicaragua quienes bajo el Protectorado de Inglaterra se lanzaron a tratar conquistar toda la costa Atlántica como su Gran Mosquitia, encontrándose con la resistencia de los Bribri que habitaban la Alta Talamanca, pero también de los españoles que se asentaron al norte del Caribe Sur.
Por su contorno irregular fue también refugio de barcos piratas en sus trayectorias para llegar al puerto de Matina por cuanto el horizonte marino de la zona fue algo así como la carretera internacional que conectaba embarcaciones mercantes, esclavistas y de piratas entre continentes.
El Caribe Sur también pudo haber recibido embarcaciones perdidas que encallaron allí y gentes que desembarcaron de esos naufragios, como lo muestran artefactos del barcos antiguos que están apareciendo recientemente para la historia no oficializada todavía.
En la modernidad, el Caribe Sur parece haber quedado libre en medio de la explotación bananera de Minor Keith (1908) por Gandoca por un lado y por Penshurt por el otro, al parecer exenta directamente de tal explotación económica.
Es por ello que cuando llegaron los primeros pobladores se pudieron establecer en la paz y tranquilidad que buscaban, marcando la pauta de su desarrollo armónico con la naturaleza, su cultura de búsqueda y construcción de convivencia pacífica y su hospitalidad para con quienes llegaban a enriquecer esa convivencia. Esos primeros pobladores llegaron a estas tierras provenientes de Jamaica y de la costa caribeña de Colombia, unos en busca de la tortuga verde y otros también pescadores, huyendo de convertirse en mano de obra esclava en la construcción del Canal de Panamá.
En esta nueva tierra hasta entonces selva primaria, los recién llegados pese a no estar condicionados por leyes escritas, supieron organizarse inteligente y generosamente, ocupando cada quien únicamente los terrenos que podían cultivar y donde construir sus viviendas. Por tratarse de pescadores era evidente que decidieran instalarse a la orilla del mar. Unos pudieron construir sus ranchos al lado de las playas, otros con mucho esfuerzo, con cocos secos, ramas y barro tuvieron que secar suampos plagados de cocodrilos. Así unos y otros forjaron esa franja de los 200 m. (la actual Zona Marítima Terrestre) la que convirtieron en su nueva patria.
En los últimos 40 años personas de otras partes del país y de diversas nacionalidades, sobre todo europeos, buscando belleza, tranquilidad y sencillez han decidido establecerse en esa zona. Ha sido un proceso de integración pacífica, respetuosa y de mutuo beneficio ya que han aportado a la zona, sus conocimientos, sus culturas, su amor por la naturaleza, cuidando su medio ambiente, preservando sus costumbres y respetando la cultura de los pobladores originales.
Cabe resaltar que tanto esos nuevos inmigrantes, como la mayoría de los turistas, en lugar de tratar de imponer su estilo de vida como sucede en la mayoría de los lugares turísticos, aprecian y valoran la música, los ritmos, las danzas y los colores vivos que caracterizan a la zona, con lo cual se mantiene viva y vibrante ese folclor caribeño único en el país.
Gracias a esa mezcla de razas se desarrolló entre otras cosas, una arquitectura original, la cual constituye un aporte al patrimonio cultural del país. Igualmente la gastronomía caribeña: rice and beans, el rondón, el pattie, el panbón, es muy apreciada, tanto por costarricenses como por extranjeros, combinada con otros aportes culinarios aportados por las recientes migraciones.
Al igual que sucedió con los primeros pobladores, muchos de estos extranjeros se casaron con los y las habitantes de la zona, con lo cual, una hermosa generación de ojos claros y piel oscura forma parte del encanto del Caribe Sur.
Justificación de la presente Propuesta
En 1977, con el propósito de que todos los costarricenses tuvieran libre acceso a sus playas y garantizar la inviolabilidad de éstas y de sus mares, Costa Rica adoptó la llamada Ley de Zona Marítimo Terrestre. Un gran paso en el camino de la soberanía nacional.
Sin embargo es un hecho que dicha Ley afectó de manera negativa a los pobladores que ya habían construído en esa franja, sus hogares y sus pequeños negocios.
Entendiendo que por el bien común es imperativo apoyar la existencia de la Ley de la Zona Marítimo-Terrestre asegurando el libre acceso a las playas, pero a la vez considerando que no es justo que los habitantes que se establecieron en esta franja, vean peligrar sus derechos ancestrales y se mantengan en una situación de permanente inseguridad.
Con el ánimo de conciliar ambas situaciones legales, hemos considerado que la alternativa más atinada es aprobar el presente Proyecto de Régimen Especial para el Caribe Sur Costarricense....
Considerandos:
Cabe mencionar que esas migraciones compuestas íntegramente por afrocaribeños, supieron integrarse de manera armoniosa con los habitantes indígenas, asentados desde siempre en Alta Talamanca y que llegaron a la costa periódicamente para sacar sal del agua del mar, y recolectar por la isla Pirriplí conchas que usaron en ciertas ceremonias y caracolas de las que se extrae tinta morada para sus mochilas. Allí en tierras más adentro los recién llegados afrocaribeños sembraron sus alimentos: coco, cacao, plátanos, tubérculos, fruta de pan, akee (seso vegetal). Como parte de las buenas relaciones, negros e indígenas se mezclaron, tuvieron hijos en común y compartieron sus saberes y trabajos. Este es el origen de los pueblos costeros talamanqueños de: Cahuita, Puerto Viejo y Manzanillo, hoy víctimas de una inseguridad legal sobre sus territorios – irónicamente- territorios que en gran parte ellos mismos construyeron.
Pese a que el Cantón de Talamanca se desarrolló en absoluto aislamiento, no solo del resto del país, sino incluso de Limón, ya que el puente sobre el río La Estrella, que permite la conexión por carretera del cantón con el resto de la provincia, no se construyó sino hasta bien entrada la década de 1970-80, tal vez por esa misma razón los pobladores han logrado imprimirle a la región un sello cultural único en el país
Además, por su gran riqueza ecológica esta zona ha sido catalogada como única en el país gracias a la gran cantidad y diversidad de reservas naturales: parques nacionales, refugios de vida silvestre, humedales protegidos por el Tratado RAMSAR, arrecifes de coral, playas de desove de tortugas, etc. Pero además un factor que la distingue del resto del país, es su rica pluralidad cultural producto de la mezcla de etnias, costumbres, saberes, religiones y lenguas.
Sin desconocer la inevitable existencia de los problemas sociales que aquejan al conjunto de la sociedad costarricense, la gente en el Caribe Sur vive y respira un ambiente de libertad: cada quien viste a su manera, no necesariamente “a la moda” ni al aprecio por las “marcas”; el medio de transporte más común es la bicicleta; nadie parece moverse en forma apresurada, la hamaca no puede faltar en ninguna vivienda.
Quienes tenemos el privilegio de vivir en esta zona y a la vez comparar con el corre-corre de las ciudades, nos llama mucho la atención el hecho de que a pesar de la propaganda masiva del modelo consumista, la mayoría de los habitantes han logrado mantenerse inmunes a las tentaciones del mercado, proyectando consciente o inconscientemente, que el verdadero sentido de la vida no es precisamente llenarse de artículos superfluos ni enajenarse con el mito del desarrollo que está devorando a personas y a sociedades enteras, acabando además con los recursos naturales, sino que una verdadera calidad de vida depende de la frugalidad, de la armonía y de la alegría.
La aspiración de cada quien en el Caribe Sur es lograr la satisfacción de sus necesidades normales: la garantía de poder permanecer en su vivienda, una alimentación nutritiva, tener derecho a consumir agua potable, a la salud familiar y a la educación de sus hijos.
La economía de estos pueblos ha girado básicamente alrededor del turismo familiar de pequeña escala. Los hoteles y albergues, son cómodos pero no ostentosos, generalmente atendidos directamente por sus propietarios, lo que le da al turista una sensación de hogar y familiaridad; lo cual empieza a ponerse de moda en el turismo internacional. . Por algo es que precisamente aquí nació el famoso dicho “Pura Vida” que ya ha traspasado las fronteras costarricenses.
Como ya lo mencionamos, el hecho de que el pueblo y sus alrededores nacieron y crecieron en lo que posteriormente es la Zona Marítimo Terrestre incluyendo los 50m. inalienables, incide en que sus derechos territoriales, se encuentran hoy en una situación muy vulnerable. Con el propósito de encontrarle una salida justa a esa situación, en las últimas Administraciones se ha propuesto una Moratoria. Sin embargo hasta el momento persiste esa indefinición legal, lo que supone diversos desenlaces.
El problema de esa indefensión legal no se limita al problema de la zona marítimo terrestre. Recientemente la Sala Primera emitió una resolución en la cual deroga el Decreto 25.296, de 1996 (Administración Figueres Olsen), en el cual se enmendaba un error del Decreto 7.267 del 20 de agosto de 1977, que en su artículo 3, incluía erróneamente en los límites del territorio de la Reserva Indígena Kekoldí, el sector de Cocles. Error que se debió a que dichos límites se fijaron desde un avión, donde no se podía apreciar por la abundante vegetación que debajo de esos gigantescos árboles existía una población asentada desde principios del siglo XX.
Entre ellos las familias Brown, la de don Patricio Taylor,de don JuanQuirós, don Federico Jarquín (Cubalí), don Enrique y don Francisco Donner y muchas otras. Como testimonio de la permanencia de estas familias en la zona, en tiempos de ausencia de caminos, aun existe los vestigios de un cementerio en la llamada Playa Chiquita.
POR TANTO:
En este apartado coincidimos con los criterios técnicos que nos han aportado el Doctor en Geografía Carlos Morera Beita Ph. d. y el Licenciado en Ciencias Geográficas Luis Fernando Sandoval Murillo, ya que en nos parecen muy pertinentes.1
1 MORERA B.Carlos y SANDOVAL M. Luis Fernando, Estructura del Paisaje y Desarrollo Turístico de Cahuita. Talamanca 2011
a. Los mares del Caribe Sur como zonas de Pesca Responsable (categoría legal en el país que limita el tipo de pesca depredador y legitima la pesca artesanal), que proteja los recursos marinos a la vez que estimule la cultura y economía pesquera artesanal, y respete los objetos históricos sumergidos en el mar garantizando el cuido y el co manejo de los mismos en manos de las comunidades.
b.
c.
d.
El valor agregado de la producción orgánica saludable y tradicionalmente libre de agroquímicos, en una forma que legitime e incentive la soberanía y salud alimentaria, a la vez que genere atractivos de inversión en sustentabilidad de los sistemas como forma de adaptación al cambio climático y por ende, de desarrollo sostenible.
Que en particular en el Caribe Sur, el estilo de vida, la atención personalizada a los turistas producto de una economía familiar, a partir del paradigma de “vivir bien”* ha significado uno de los atractivos principales para los que visitan la zona, y en este momento en lugar de cuestionar el modelo, se potencia como ejemplo que es, de una solución para el futuro. Una característica es que la gente es dueña de sus empresas turísticas y que por ello es capaz de sortear crisis económicas locales e internacionales de acuerdo a las circunstancias.
Luego de un estudio equilibrado de la zona, se revise la “aptitud” turística para que encontremos juntos un modelo que respete el principio de equilibrio entre el ambiente, la gente y la tutela compartida del patrimonio natural en armonía con el patrimonio histórico cultural incluyendo la arquitectura típica caribeña tan especial, que hay en la zona del Caribe Sur y que constituye parte del aporte a la identidad nacional costarricense que ahora se define como multiétnica y pluricultural (Reforma Constitucional y Artículo 30 de la Ley Ambiental que reconoce ”El respeto por las características culturales, históricas y sociales de las poblaciones humanas involucradas y su distribución actual sobre el territorio.”)
e Que se haga un estudio científico de la capacidad de carga de la zona del Caribe Sur donde se defina la capacidad poblacional que puede realmente soportar ésta zona que sirve como de amortiguamiento estando rodeada de zonas protegidas.
f .Que se reconozca oficialmente la condición de poblados a Gandoca, Manzanillo, Puerto Viejo y Cahuita para afirmar sus derechos y poder acceder a un ordenamiento territorial que tome la forma de plan regulador acorde a la realidad de los pueblos donde los impuestos sean según ese criterio y no uno estrictamente turístico. Ello en reconocimiento de que son pueblos históricos que conviven con el turismo en pequeña escala, pesca artesanal y en muchos casos en combinación con agricultura en fincas fuera de la ZMT l (Referencia Artículo 30 de la Ley Ambiental.)
LAS CONSECUENCIAS DE MANTENER LAS COSAS TAL COMO ESTÁN SI NO SE PROCEDE A PROPONER Y APROBAR UNA LEY DE RÉGIMEN ESPECIAL PARA ESTA ZONA.
1.-Un desenlace sería que los habitantes sean brutalmente desalojados y demolidas sus viviendas, con los consecuentes dramas económicos y sociales, irrespetando -en aras de la legalidad- sus derechos humanos a seguir viviendo -en no pocos casos- en el hogar que los vio nacer. Similar, el caso de quienes heredaron de sus padres esa porción de tierra, así como también de quienes a lo largo de los años han decidió asentarse debidamente en esos lugares. En cualquiera de los casos se trata de personas que sin distingo de clase social, económica o nacionalidad, han contribuido a mantener y cuidar la naturaleza de la cual se sienten parte. Además gracias a la confluencia de personas de diferente origen se ha desarrollado una multiculturalidad única en el país.
2.- Ese supuesto desalojo supondría la pérdida de muchísimos empleos, ya que amparados en el Decreto 25.296 y en vista de que los atractivos de la zona, su cultura, su paisaje, el clima, los atractivos del mar, etc, han contribuido a que muchos costarricenses y extranjeros decidan venir a conocer este lugar tan especial, desarrollándose un turismo selectivo, no masivo, por lo que se han construido pequeños hoteles, gran cantidad de restaurantes, supermercados y diversos servicios, constituyendo fuentes de trabajo importantes.
3.- El Estado tendría la obligación de indemnizar a todos los habitantes y negocios, lo que supondría una erogación millonaria en momentos muy difíciles para el erario público.
4.- Al dejar sin efecto el Decreto 25.296 l el pueblo indígena se vería privado de la franja montañosa, que se les asignó en compensación del poblado de Cocles
PROPUESTA
1.Otorgarles seguridad jurídica a los habitantes afro costarricenses de estos poblados, así como a los residentes permanentes que han aportado su cultura y sus saberes conformando un modelo de multiculturalidad, a fin de que puedan permanecer en los espacios de la Zona Marítimo Terrestre dando concesiones de 99 años y que tengan prioridad las viviendas y negocios familiares, incluyendo los primeros 50 metros, donde han venido ocupando en forma pacífica, ininterrumpida y de buena fe durante muchos años.
2.Para los 50 metros , hacer un estudio etnográfico (ya se le ha pedido a la UCR y UNA) para identificar y justificar que son lugares histórico/culturales/comerciales, que forman parte del modelo de economía familiar que ha caracterizado la zona y que por ese valor, deben permanecer en manos de sus ocupantes, mediante una fórmula de tutela compartida del bien público, que garantice el libre acceso y el cuido compartido de las playas, que es el espíritu original de la ley de ZMT y que en el Caribe Sur, aún dentro de las indefiniciones, se ha respetado ya que no se ha pretendido "privatizar" las playas, como sí ha pasado con otros modelosdeturismoenelpaís. Revisaryreconocersustítulosaquieneslostienen,comose está haciendo con los de la milla fronteriza actualmente Sixaola donde se defienden sus derechos adquiridos por contar con titulaciones.
3.Que se establezca una fórmula de cánones racionales y accesibles para todos los negocios familiares y vivienda, tomando en cuenta la condición especial de los pobladores y el aporte cultural que están haciendo a la cultura del país, dadas sus características de pluriculturalidad y multietnicidad por excelencia.
4. Que bien sea mediante un Plan Regulador del Régimen Especial u otra forma adecuada, se regule, cultural, ambiental e históricamente los parámetros de capacidad de albergue de la zona en cuanto a tipo de construcciones para garantizar la sostenibilidad de la zona.
Bioregionalismo
https://youtu.be/59mpCNfim4I

Video traducido con fines educativos