09/07/2026
A quienes hoy nos señalan de “estafadores”:
Es muy fácil lanzar acusaciones desde una publicación. Lo difícil es reconocer quiénes son los verdaderos responsables de que hoy Corcovado enfrente esta situación.
La planta de tratamiento no dejó de funcionar por culpa de los guías, los operadores turísticos o la comunidad. Durante años hubo una falta de mantenimiento y de inversión por parte de las autoridades competentes. Hoy, las consecuencias de esa omisión las estamos pagando nosotros.
Primero nos redujeron el aforo de manera drástica, dejando a decenas de familias sin ingresos y afectando la economía de toda una comunidad. Después, cuando la solución requiere recursos, somos nosotros mismos quienes decidimos organizarnos para ayudar a reparar la planta y acelerar el cumplimiento de los requisitos para recuperar el aforo y los empleos.
Eso no es una estafa. Es solidaridad, compromiso y amor por Corcovado.
Cada colón que se recauda tiene un destino específico, cuentas bancarias oficiales, transparencia en su manejo y un objetivo claro: devolverle a la comunidad la posibilidad de trabajar dignamente.
Lo verdaderamente injusto es que quienes durante años no resolvieron el problema ahora permitan que se desacredite a quienes sí están haciendo algo para solucionarlo.
No aceptamos que se manche el nombre de una comunidad trabajadora que ha dedicado su vida a la conservación y al turismo sostenible. Si alguien tiene dudas sobre la campaña, que solicite información, revise los mecanismos de transparencia y pregunte antes de difamar.
Corcovado no necesita más ataques ni división. Necesita instituciones que asuman su responsabilidad y personas dispuestas a construir soluciones, no a destruirlas con acusaciones sin fundamento.