12/11/2023
60 AÑOS DE COLONIA TRINIDAD, PRIMER ASENTAMIENTO CAMPESINO DE COSTA RICA CREADO POR EL ITCO.
Hoy, es una fecha memorable para el campesinado costarricense y de nuestros pequeños agricultores, digna de recordar. Fue el 12 de noviembre del año 1963 que la primera junta directiva del Instituto de Tierras y Colonización (ITCO) en el ejercicio de sus facultades legales conferidas por leyes No. 2825 y No. 3042 aprobó en el artículo 3) de la Sesión Ordinaria No. 160 la adjudicación de 205 parcelas a favor de los campesinos de San Isidro de Peñas Blancas, cantón San Ramón, quienes tras más de dos años de lucha y ocupación de la finca de 2500 ha propiedad de los hermanos Pinto, lograron su cometido. A partir de esta fecha los campesinos tomaron posesión legal de sus parcelas y se crea con ello el primer asentamiento de Costa Rica, llamado Colonia Trinidad.
Todo acontecimiento importante tiene una justificación, deja un legado, pero, sobre todo, contiene una relación de hechos que merecen mencionarse, en este caso, para mejor entendimiento y comprensión de los actos previos que motivaron esos episodios tan vinculantes al desarrollo político, social y económico de Costa Rica, ocurridos en el distrito Peñas Blancas.
Posiblemente, cuando a inicios de la década de los 40s del siglo pasado, don Chano Rojas como capataz de la Hacienda Santa Clara, cruzó junto a los hermanos Romero las bravías aguas del río Peñas Blancas para montear y conocer las montañas vírgenes de la finca de 500 ha propiedad de Carlos Maroto Quirós, nunca imaginó que estaría escribiendo una página dorada para San Isidro, a la postre, en 1951, cabecera del distrito Peñas Blancas y con ello, años más tarde, también lo que sería el inicio del proceso de la Reforma Agraria Costarricense. Con su numeroso núcleo familiar y junto a otras 16 familias campesinas, los trabajos para cambiar el uso de esa selva virgen y hacerla producir, estuvieron a la orden del día. A inicios de los 60s, esas tierras no eran suficientes para dar posibilidades de bienestar a esos núcleos familiares tan numerosos, algunos hijos ya casados o bien con intereses individuales para surgir independientemente, parte de las razones.
Fue así como esa realidad familiar, con tintes de necesidad, se transformó en el caldo de cultivo para que los hermanos Rojas Herrera, en el año 1961, junto a los hermanos López Salazar, Alvarado Zamora y Camacho Céspedes, idearan la invasión de la extensa finca de los Pinto, toda una odisea hasta poner en riesgo sus vidas y su libertad, pero la decisión estaba tomada: no querían seguir siendo más jornaleros o peones agrícolas, su visión y determinación como agricultores estaba trazada sobre la tenencia del recurso tierra, como medio de subsistencia y producción para el mejoramiento del bienestar familiar. Poco a poco se fueron sumando más familias necesitadas de tierra y con ello el movimiento social creció como la espuma.
De los 205 parceleros, hoy en día la lista de sobrevivientes se acorta, si acaso tenemos entre nosotros unos 20 campesinos, todos en su mayoría octogenarios. Esta realidad inexorable podríamos verla como un llamado de atención para todos aquellos que tenemos un ligamen hereditario con cada uno de ellos y el compromiso de completar la gran obra realizada.
Somos un territorio que arrastra esa veta histórica agraria de grandes repercusiones para el país, no hay otro distrito en Costa Rica que tenga esa exclusividad o identidad, en consecuencia, es a nosotros prioritariamente, como cabecera de distrito y, también a los vecinos de Chachagua, El Invu, El Abanico y Séctor Ángeles, como los cuatro primeros pueblos creados por el ITCO, que nos corresponde completar la obra que nuestros campesinos forjaron a base de mucho sacrificio, trabajo y valentía. Y de qué forma podemos hacerlo: organizándonos como comunidad para construir el Museo Histórico de la Reforma Agraria de Costa Rica y la Plaza Nacional de la Reforma Agraria, este proyecto trasciende las fronteras territoriales y, como tal, es un proyecto país que traerá consigo grandes beneficios y desarrollo para el distrito.
El tiempo avanza junto con los años vividos y parece ser estamos esperando que alguien venga a realizar lo que realmente solo a nosotros nos corresponde, posiblemente muchos otros pueblos desearían tener esta fortaleza distrital, para convertirla en oportunidad de grandes dimensiones.
Escribir sobre nuestras raíces es placentero, a veces conmovedor y hasta toca nuestros sentimientos, nos ubica en el contexto cultural y nos ayuda a reflexionar sobre nuestra identidad y arraigo, pero también nos compromete a realizar aquello que de alguna manera nuestros antepasados nos dejaron como herencia, o más bien, como tarea pendiente. Ciertamente, la gesta histórica ejecutada por nuestros padres, abuelos y bisabuelos nos marca, es sin duda un llamado de atención para aquellos que llevamos en nuestra sangre los genes del espíritu combativo que motivaron a los campesinos de San Isidro de Peñas Blancas a luchar por esas tierras, finalmente siendo esos actos una de las contribuciones más significativas y solidarias para la paz social y la democracia que hoy disfrutamos todos los costarricenses.
En resumen, hoy los casi 12 mil habitantes peñablanqueños debemos celebrar tan importante acontecimiento, como es la creación del asentamiento Colonia Trinidad, adicionalmente, estas líneas también conllevan un llamado a la reflexión para la toma de decisiones en procura de ejecutar el referido proyecto donde sin duda las gestiones para concientizar y comprometer al Poder Ejecutivo e Instituciones Públicas a fines al proyecto, será una labor indispensable y prioritaria.
De seguido les comparto algunas fotografías de esa época que dan fe o respaldan el presente escrito.
“Colonia Trinidad 1961, tierra costarricense para el desarrollo humano campesino”
German E. López V. (12/Nov/2023).