04/02/2016
Siendo Alcalde de Garabito, en el año 2006 se me solicitó visar unos planos para el desarrollo habitacional en Hermosa.
Visé dichos planos con base en el criterio jurídico de tres abogados a los que consulté y habiendo recibido la manifestación de interés para que tal desarrollo urbanístico avanzara de parte de funcionarios de Estado como el Presidente Abel Pacheco, el Ministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez y el diputado Jorge Álvarez.
Lo hice en ejercicio de mis deberes y atribuciones como Alcalde.
Sin embargo, años después, incluso cuando ya no era Alcalde, se me persiguió penalmente y se me condenó a 4 años de cárcel no obstante haber actuado con base en los criterios de tres abogados y con la solicitud expresa de altos funcionarios del Estado.
Fui a la cárcel siendo inocente.
Después de meterme a la cárcel, el Estado reconoció que el desarrollo urbanístico cuyos planos yo había visado no contravenía ninguna regulación ambiental y hoy por hoy está en pleno desarrollo.
Antes estos hechos, varios abogados me propusieron llevar mi caso gratuitamente para reclamarle al Estado una multimillonaria indemnización por haberme condenado y metido a la cárcel injustamente.
Mi respuesta a esos abogados es que yo no le iba a cobrar un cinco al Estado porque el dinero que me dieran como reparación por el daño moral y material sufrido se lo iban a tener que quitar a las viviendas de interés social o al arreglo de caminos.
Ni un cinco de dinero público se ha quedado indebidamente jamás en mis bolsillos.
Luego de haber sido condenado injustamente, luego de haber sufrido cárcel siendo inocente, mi único patrimonio es mi convicción de que fui víctima de una terrible injusticia.
Con esa convicción me he presentado de nuevo al escrutinio público como candidato a Alcalde por el cantón de Garabito.
Quienes me conocen saben que soy un hombre honrado y trabajador, esas son mis credenciales para pedir el voto a mis conciudadanos.
Eso solo lo puede hacer una persona que sabe que es inocente y que su condena fue fruto de una terrible injusticia y que, por tanto, no tiene el menor temor de someterse al escrutinio de sus conciudadanos.