11/05/2026
La reciente investigación de la Universidad Estatal a Distancia deja una reflexión seria para nuestro país: cada vez más mujeres están siendo arrastradas al crimen organizado, muchas veces desde contextos de pobreza, violencia, exclusión y falta de oportunidades.
Detrás de cada estadística hay historias de familias fracturadas, jóvenes sin dirección y comunidades vulnerables donde el delito termina pareciendo una salida.
Costa Rica necesita más que reacción; necesita prevención, educación, valores, acompañamiento y oportunidades reales. La seguridad también se construye fortaleciendo hogares, comunidades y el sentido de propósito de las personas.
Como sociedad no podemos normalizar la violencia ni perder sensibilidad ante lo que estamos viviendo. La paz se construye antes de que el crimen reclute.
Y como creyentes recordamos algo importante: el evangelio transforma vidas, restaura corazones y devuelve esperanza donde muchos ya la perdieron.