13/08/2026
¿Por qué no mostramos el rostro de los detenidos?
Es una de las preguntas que más recibimos:
“Si lo agarraron, ¿por qué no muestran la cara?”
Y entendemos perfectamente la pregunta.
Usted quiere verlo.
Quizás piensa:
“Si algún día me lo encuentro en la calle, quiero saber quién es.”
Pero hagámonos una pregunta con toda honestidad:
¿Realmente lo reconocería?
Si usted ve una fotografía de una persona una o dos veces en una publicación, ¿estaría realmente en capacidad de reconocerla días o semanas después, entre cientos de rostros, si se la encuentra caminando por la calle?
La respuesta, en la mayoría de los casos, probablemente sea no.
La memoria humana no funciona como una cámara fotográfica. El reconocimiento facial depende de múltiples factores: cuánto tiempo vimos a la persona, las condiciones en que la observamos, la atención que prestamos, la calidad de la imagen, el tiempo transcurrido y nuestra familiaridad previa con ese rostro.
La exposición repetida puede aumentar la familiaridad, pero ver una fotografía una o dos veces no convierte automáticamente ese rostro en un recuerdo confiable.
Entonces, seamos todavía más sinceros:
Muchas veces no queremos verlo para reconocerlo.
Queremos verlo porque queremos saber quién es.
Queremos ponerle un rostro a la historia.
Queremos satisfacer nuestra curiosidad.
Y eso es completamente comprensible.
Pero la Policía tiene que tomar decisiones pensando en algo mucho más importante que nuestra curiosidad.
Tiene que pensar en la investigación, el debido proceso, nuestros oficiales y la posibilidad de que un caso llegue correctamente hasta los tribunales.
Porque existe otro riesgo.
Una persona puede haber observado al sospechoso durante unos segundos.
Si después esa misma persona ve repetidamente su rostro en redes sociales, fotografías, videos o noticias, esa exposición posterior puede introducir información en su memoria.
Y cuando posteriormente deba identificar a alguien, puede resultar más difícil determinar si reconoce realmente al individuo que observó durante el hecho o si su recuerdo fue influenciado por las imágenes que vio después.
Por eso, proteger el rostro también puede significar proteger la calidad de una investigación y de una eventual identificación.
Ahora pensemos en las consecuencias de hacerlo mal.
Una publicación indebida puede generar, dependiendo de las circunstancias:
un oficial investigado, sancionado o incluso despedido;
responsabilidades civiles o penales;
una demanda contra la institución;
millones de colones en posibles indemnizaciones;
recursos públicos que terminan pagando esas consecuencias;
y hasta cuestionamientos sobre elementos de una investigación.
¿Quién paga los recursos públicos?
Usted.
Y hay una paradoja todavía mayor:
Podríamos terminar con menos oficiales en las calles, menos capacidad para combatir la delincuencia y recursos públicos destinados a reparar una actuación que pudo haberse evitado.
Todo por publicar un rostro antes de tiempo.
Por eso, cuando protegemos el rostro de una persona detenida:
No estamos protegiendo al delincuente.
Estamos protegiendo:
la investigación,
a nuestros oficiales,
el dinero de los contribuyentes,
el debido proceso
y la posibilidad de que la justicia llegue hasta el final.
La Policía Municipal tiene una obligación que no podemos negociar:
Hacer cumplir la ley respetando la ley.
Sabemos que usted quiere resultados.
Nosotros también.
Pero un buen resultado no es simplemente detener a alguien.
El verdadero resultado es que esa persona sea sometida al proceso correspondiente y que, si es responsable, la justicia pueda demostrarlo y sancionarlo conforme a la ley.
Así que la próxima vez que vea un rostro cubierto en una publicación de la Policía Municipal, recuerde:
No estamos ocultando al delincuente.
Estamos protegiendo el caso.
Y, de paso, estamos protegiendo algo que también es suyo:
Su seguridad, su dinero, sus impuestos, la seguridad de nuestros oficiales y la posibilidad de que la justicia funcione. Ya quisiéramos mostrarlos a todos, pero ya ve... no se puede.