05/04/2025
La Tristeza de la Princesa Curubanda
Cuenta la leyenda que en tiempos ancestrales, la noble princesa Curubanda, hija del gran cacique Curubandé, entregó su corazón a Mixcoac, valeroso jefe de una tribu enemiga. Mas su amor, marcado por el sino del infortunio, despertó la ira de su padre, quien, en un acto cruel, arrojó al amado de su hija a las ardientes entrañas del volcán.
Consumida por la pena, Curubanda se retiró a la espesura del bosque, donde dio a luz al hijo que nunca podría conocer a su padre. La desesperación la llevó a una decisión fatídica: unir a su pequeño con su progenitor en el abrazo eterno de la lava incandescente. Con el alma desgarrada, se exilió en una cueva oculta entre la bruma y la espesura, donde la selva la acogió como su hija.
Pronto, su figura se transformó en un mito viviente: la sacerdotisa del volcán, la sabia curandera que, entre sombras y letanías, sanaba cuerpos y espíritus con el don secreto de las hierbas. Su refugio, señalado por los viajeros como “el rincón donde habita la vieja india curandera”, dio nombre al coloso que aún resguarda su historia, 'Volcán Rincón de la Vieja'.
Se dice que, tras su muerte, su espíritu no desapareció, sino que la misma selva la abrazó y la convirtió en parte de la naturaleza. Curubanda reencarnó en los árboles que susurran con el viento, en los ríos que corren con su canto y en cada cascada que cae con fuerza desde las alturas, llevando consigo el lamento de su amor perdido. Catarata La Leona, con su fuerza indomable y su belleza oculta en la profundidad del bosque, es uno de los lugares donde aún se siente su presencia, en el sonido del agua que ruge como el corazón herido de la princesa.
Este bello pueblo mágico conserva en sus nombres la historia de su pasado. Curubandé, tierra de guerreros y tradiciones, lleva el nombre del cacique que una vez gobernó su gente. Su hija, Curubanda, vive en el espíritu de cada rincón del bosque, y el mismo volcán sigue contando su historia: el Rincón de la Vieja, donde la princesa habitó en su soledad hasta el final de sus días.