02/09/2026
💥😈 ** LA TERAPIA DEL DIABLO: una comedia oscura para mirar nuestras propias verdades ** 👹💥
El teatro costarricense se prepara para recibir La Terapia del Diablo, una propuesta original escrita y dirigida por Tony Fernández y producida por Noir Rojo Producciones. La obra se presentará los días 18, 19 y 20 de septiembre en el Teatro El Refugio 506, en San Pedro de Montes de Oca.
La historia gira alrededor de Tomás Duarte, un reconocido psicólogo que despierta frente a un hombre que asegura ser Lucifer. Lo que parece un encuentro sobrenatural termina transformándose en una particular sesión de terapia, donde las preguntas comienzan a revelar secretos, contradicciones y verdades incómodas.
Lejos de ser una obra de terror tradicional, La Terapia del Diablo combina comedia oscura, suspenso y drama psicológico para explorar temas muy humanos como la culpa, la ansiedad, la necesidad de aprobación, las mentiras que utilizamos para protegernos y el peso de nuestras decisiones.
Con humor inteligente y giros inesperados, la obra plantea una pregunta que atraviesa toda la historia:
¿Quiénes somos cuando ya no podemos mentirnos a nosotros mismos?
La puesta en escena cuenta con las actuaciones de Esteban Hernández, Angie Urbina, Camila Madrigal y Tony Fernández, quien además de escribir y dirigir la obra participa como actor.
La propuesta de Noir Rojo Producciones busca entretener al público, pero también provocar una reflexión sobre la condición humana y esas verdades que muchas veces preferimos esconder incluso de nosotros mismos.
Las funciones serán el viernes 18 de septiembre a las 8:00 p. m., sábado 19 a las 7:00 p. m. y domingo 20 a las 6:00 p. m.
Las entradas tienen un costo de ₡7.500 en preventa, ₡8.500 en entrada general y ₡9.500 el día de la función. Estudiantes y personas adultas mayores tendrán una tarifa especial de ₡7.500.
La producción recomienda la obra para mayores de 15 años y las reservaciones pueden realizarse al 6074-3178.
Así, La Terapia del Diablo llega al escenario como una invitación a reír, sorprenderse y, quizás, salir del teatro con una inquietud difícil de ignorar: tal vez las verdades que más miedo nos dan no son las que vienen del diablo, sino las que descubrimos cuando dejamos de mentirnos a nosotros mismos.