17/11/2025
¿Por qué hoy el tejido en caña flecha hecho por los indígenas Zenú necesita de nosotros?
El trenzado de caña flecha no es solo una artesanía, es la columna vertebral de la identidad Zenú. Y aunque su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial activó el Plan Especial de Salvaguardia (PES) del Ministerio de Cultura , este saber ancestral sigue caminando en la cuerda floja.
El PES dejó algo claro: sin apoyo real, sin transmisión generacional y sin condiciones dignas para las artesanas y artesanos, este conocimiento puede deshilacharse.
La técnica, pulida por siglos, es un universo en sí misma, cultivo, desgrane, raspado, blanqueo, tinturado natural y trenzado en “pintas” que cuentan historias. Y aun así, los estudios coinciden en algo poderoso, este tejido no está condenado a lo tradicional.
Tiene un potencial enorme para innovar, diversificar productos y dialogar con el diseño contemporáneo sin perder su esencia.
Además, detrás de cada pieza hay economía local en movimiento: familias que dependen de la fibra, territorios que sostienen la planta y comunidades enteras para quienes tejer es futuro, no adorno. La sostenibilidad de la caña flecha y del oficio es, literalmente, una decisión colectiva.
¿La urgencia?
Si no actuamos hoy, se pierde más que una técnica.
Se pierde la voz de un pueblo.
El tejido puede quebrarse si los jóvenes no ven oportunidades, si la materia prima se agota, si el mercado se llena de falsificaciones o si las artesanas dejan de recibir un pago justo por un trabajo que vale oro cultural.
Cuidar este tejido es cuidar la memoria Zenú.
Impulsarlo es abrirle camino a las nuevas manos que lo harán perdurar.
Y reconocerlo es asegurarnos de que Colombia no olvide uno de sus legados más poderosos.
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Fotos por