08/05/2026
Los pasos que cargan historias de nuestro campo.
Aquí, donde los caminos son de barro y las montañas parecen no terminar nunca, las mulas y los burros no son solo animales… son compañeros de vida.
Con ellos crecieron nuestros pueblos, nuestras veredas y nuestras historias. Fueron los que llevaron a muchos niños hasta la escuela cuando no había carretera ni transporte, los que acompañaron a las mujeres camino al río con la ropa al lomo y el sol pegando fuerte sobre la piel.
Fueron el sustento de los arrieros que se ganaban la vida recorriendo trochas eternas, y la fuerza de nuestros campesinos para sacar el maíz, arroz, la yuca, el plátano y tantas cosechas que nacen con sudor y sacrificio.
Y en los momentos más difíciles… ahí también estuvieron. Porque más de un enfermo salió de una vereda montado en una mula, buscando llegar al pueblo para salvar su vida. Mientras muchos dormían, ellas caminaban despacio entre el monte, cruzando ríos y caminos oscuros, cargando esperanzas.
Las mulas y los burros hacen parte del alma de nuestra tierra cordobesa. Son recuerdo de infancia, de trabajo honrado y de un pueblo que aprendió a salir adelante con lo poquito, pero con el corazón grande.
Porque en el campo, quien ha vivido estas historias sabe que una mula no es solo un animal… es familia, es lucha y es memoria viva de nuestra gente.