11/09/2026
Hay días que no se olvidan.
El pasado 10, la tierra se movió y con ella, algo en cada uno de nosotros también.
Llegamos a las calles donde antes solo había edificios en pie, y encontramos escombros, paredes agrietadas, familias con miedo de volver a entrar a lo que alguna vez fue su hogar. No fuimos como espectadores. Fuimos con casco puesto, con nuestro equipo de ingeniería revisando cada estructura, y con algo que no se mide en planos: la certeza de que ahí teníamos que estar.
Porque construir no es solo levantar paredes. Es sostener a alguien cuando el piso literalmente tiembla. Es explicar con calma cuando todo da miedo. Es quedarse cuando sería más fácil irse.
A cada familia, a cada vecino, a cada persona que nos abrió la puerta de lo que quedaba: gracias por confiar en nosotros en el momento más difícil.
La tierra se movió, pero nosotros no.