27/08/2026
Nombrar también es reconocer. Y reconocer es una condición para proteger.
Por eso preocupa que desde una institución llamada a garantizar los derechos de la niñez se normalice una política que diluye a las niñas en una categoría que termina borrando las violencias específicas que viven por ser niñas.
El patriarcado también opera así: cuando no nombra a las víctimas, hace más difícil ver la violencia que las atraviesa.
Las niñas tienen derecho a ser nombradas, a expresarse, a denunciar y a que sus voces incomoden al poder. Sus dibujos, sus palabras y sus resistencias no son un problema que deba corregirse.
No aceptamos una política de invisibilización disfrazada de lenguaje institucional. Las niñas no se borran: se escuchan, se creen y se defienden.