07/09/2026
¿RÍO DE ORO, PUEBLO MARIANO… O PUEBLO DE CONTRADICCIONES?
Río de Oro se escuda muchas veces en decir que es un pueblo mariano, que ama y respeta a la Virgen del Rosario. Pero resulta contradictorio que, mientras algunos se llenan la boca hablando de fe, devoción y respeto por la Iglesia, al mismo tiempo le hagan la guerra a un sacerdote que, hasta donde se conoce, no le ha hecho daño a nadie.
Aquí parece que todo está mal: si no suenan las campanas, se quejan; si suenan, también. Si el padre deja el carro estacionado afuera en la via, hay problema. Si hace algo diferente, también hay motivo para reclamar.
Y lo más preocupante es la contradicción: personas que no salen de la iglesia, que viven rezando, doblando rodillas, dándose golpes de pecho y con la casa llena de imágenes religiosas, aparecen promoviendo quejas y reclamaciones contra el mismo sacerdote.
¿De qué sirve tanta devoción si no somos capaces de practicar la tolerancia, el respeto y la solidaridad?
La fe no se demuestra únicamente encendiendo veladoras, rezando rosarios o asistiendo a misa. También se demuestra respetando al prójimo, evitando hacer daño y dejando de perseguir a quien simplemente cumple con su labor.
Río de Oro debería preguntarse qué clase de pueblo mariano quiere ser: uno que presume de tener santos en las paredes, pero olvida los valores que esos santos representan; o uno que realmente practica el respeto, la tolerancia y el amor al prójimo.
Porque resulta muy fácil doblar las rodillas dentro de una iglesia, pero mucho más difícil mantenerlas firmes cuando se trata de defender la paz, la convivencia y el respeto por los demás.
Menos golpes de pecho y más coherencia.
Menos persecución y más tolerancia.
Menos apariencia de fe y más verdadera humanidad.