15/05/2019
La renuncia del fiscal Néstor Humberto Martínez Neira es uno de los acontecimientos más importante que le ha podido suceder a la sociedad en Colombia en los últimos años, puesto que fue una figura y un cargo utilizado por todos los políticos mafiosos de este país investigados por cometer algún delito, y por el interés manifiesto de algunos poderosos partidos políticos de salvarle el trasero y de paso mantenerlo en el cargo como como una cuota de la rama judicial que lucho por disipar las sombras que atenten contra los intereses del grupo, así como dilatar procesos que los afecten y engavetar aquellos que no les convenga.
Que para estos señores poderosos era sumamente beneficioso mantenerse en el poder mientras son investigados, ya que tienen a su favor la estructura del Estado, los recursos y el poder que este representa, no es nada nuevo. Es la vieja historia del cazador que m***a al tigre pero que es consciente de que en el momento en que regrese los pies a la tierra el gigantesco felino lo devora. Pero también la muestra de que Colombia carece de instituciones fuertes y jueces verracos, con el coraje para defender las leyes y abrirles una investigación formal a los peces gordos de la política nacional si estos traspasan esa línea que separa lo lícito de lo que no lo es. Podemos decir que es un round más que se le gana a la política mafiosa y a la corrupción en Colombia.