Fotos Antiguas y Personajes de La Virginia - Risaralda

Fotos Antiguas y Personajes de La Virginia - Risaralda Estamos rescatando y preservando la memoria histórica de nuestro Municipio, con el fin de mostrarla a las futuras generaciones.

La mision fundamental que motivó la creación de esta página, es mantener viva la historia de mi Pueblo sobre hechos posi...
24/05/2026

La mision fundamental que motivó la creación de esta página, es mantener viva la historia de mi Pueblo sobre hechos positivos, acontecimientos destacados y, sobre todo, personajes que lucieron pautas de comportamiento honrado, acciones útiles a la Comunidad y lecciones de sana convivencia que marcaron su entorno de tal forma que quedaron, indeleblemente, ligados a la memoria colectiva.
Tal es el caso de un inolvidable conductor de Líneas Pereiranas a quien llamábamos “El Ñato”, que se metió en el corazón de los porteños y porteñas que habitualmente utilizábamos este sistema de transporte para desplazarnos desde y hacia la Capital Risaraldense.
Recuerdo perfectamente al Ñato, al frente de su Bus No.42, reluciente, con impecables gafas oscuras Ray-Ban, tipo piloto, con un equipo de sonido más poderoso que el de una discoteca reproduciendo música de todo tipo, conduciendo a 80 o 90 k/h por las calles del Pueblo y por encima de los 100 k/h en carretera abierta.
Pero, mas importante que su aspecto físico, era su amable trato con sus pasajeros; siempre sonriente, siempre saludaba a los viajeros cuando abordaban el bus, nunca dejaba a nadie tirado en las vías por más lleno que fuera o viniera; hay relatos fidedignos de estudiantes a quienes esperaba después de las 10 de la noche cuando era el último en regresar desde Pereira y, aun sin dinero, prestaba el servicio con solidaria humanidad, sin importar de quien lo necesitara.
Son este tipo de bonitos comportamientos los que me gusta destacar y rememorar en esta página: hechos por gente sencilla, revestidos de humildad y desinteresada generosidad para con el prójimo, sin distingos, ni exclusiones, sin odios ni mezquindades.
Estoy seguro que muchos Virginianos y Virginianas sonreirán con auténtico agrado cuando lean este relato y vean las imágenes de un paisano que partió joven, pero que dejó una profunda huella en todo un Pueblo.
QEPD, Ñato, a esta hora estará conduciendo un bus en las cortes Celestiales, al lado del Creador y protector de las almas buenas y justas.

La fotografía, como tal, no es muy antigua de haber sido captada y podría tener unos cincuenta años, nada más; es claro ...
16/05/2026

La fotografía, como tal, no es muy antigua de haber sido captada y podría tener unos cincuenta años, nada más; es claro que esta afirmación es hecha bajo la óptica del famoso tango de Gardel, “Volver”:

🎶Volver, con la frente marchita,
Las Nieves del tiempo platearon mi cien
Sentir, que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Que febril la mirada
Errante en las sombras, te busca y te nombra🎼

Ahora bien, los porteños y porteñas de las nuevas generaciones, esos que apenas se asoman a la etapa más hermosa que tiene el género humano, la juventud, pensarán que medio siglo es un montón de años que se tardarán mucho para ser vividos y disfrutados.
Pero quienes ya hemos traspasado este límite de permanencia vital y contamos, o mejor, descontamos tiempo a la inexorable cuenta regresiva existencial, miramos esta imagen con asombro y nos decimos, muy bajito para que no nos escuchen nuestros allegados, cincuenta años?, si parece que fue ayer cuando aún la cárcel municipal funcionaba dentro de Palacio Administrativo.
Y es que si, recreando tercamente la nostalgia Virginiana, razon de ser de esta página, en esa vetusta, estrecha y oscura esquina interior de la Alcaldía funcionaban “los calabozos” del Pueblo desde que se construyó el edificio, a principios de la década del 50, cuando La Virginia era aun corregimiento de Belalcazar y a estas oficinas se les llamaba “La Corregiduria”.
Cabe agregar que los guardias que custodiaban este establecimiento carcelario, eran funcionarios del Municipio que se protegían con un viejo revólver, Smith & Wesson, calibre 38 que contaba con solo seis proyectiles porque no había recarga extra disponible; desde luego que cuando habían internos de alta peligrosidad allí detenidos en tránsito para ser remitidos a “La 40” de Pereira, recibían refuerzo de un Agente de Policía, dotado con una carabina, marca Re*****on, montada en madera que era la dotación oficial de estos servidores de la Ley y el Orden. Aún recuerdo estos detalles, observados cuando iba a llevarle los alimentos a mi Padre, Ramiro, quien trabajó allí por algunos años.
La motocicleta roja, marca Yamaha, modelo Enduro con motor de 175 CC (centímetros cúbicos), fue de las primeras que llegaron al Puerto a mediados de los 70’s y habían más bien pocas; casi podría afirmar que se contaban “con los dedos de las manos y sobraban dedos”, como decía mi Santa Madre. Vale mencionar que solo se comercializaban esa marca, Yamaha; la famosa Kawasaki con dos o tres unidades rodando por las polvorientas calles y la Honda, que era costosísima y había tan solo una de 250 CC que manejaba, ruidosa y ostentosamente, el finado Hernán Vélez Hurtado, el entrañable carnicero de la Plaza de Mercado, más conocido como “Muñeco”. Por aquellas calendas, Suzuki aún no había instalado su enorme planta de ensamblaje en inmediaciones de Cerritos y la marca aún no era conocida.
Otro detalle destacable es que a la primera bicicleta doble barra parqueada adelante, se le alcanza a ver una pequeña botellita metálica en la parte trasera, justo debajo de la parrilla (aquí habrá que hacer zoom a la imagen); pues bien, para las nuevas generaciones, este aparato era una “Dínamo” (máquina precedida de artículo femenino, aunque tenga acepción y suene a masculino), que se recostaba a voluntad sobre la rueda de la bicicleta y, al girar, generaba electricidad para iluminar una lámpara que se adaptaba para iluminar las oscuras calles de la época, tal y como se ve en la otra bicicleta.
No tengo preciso el dato de cuando se desmontó este recinto y mucho menos cuando la custodia de las personas privadas de la libertad, en calidad de sindicados, pasó a ser desempeñada por agentes del Inpec; si alguno de los integrantes de la página nos puede ilustrar a este respecto, quedaría muy agradecido.
La fotografía circulaba libre en la red y desconozco su autor, pero reconozco propiedad intelectual a quien corresponda.
Aquí vive la historia.

15/05/2026
Esta fotografía reúne, tal vez, la segunda o tercera promoción de paisanas Virginianas que se graduaron en el Colegio Be...
14/05/2026

Esta fotografía reúne, tal vez, la segunda o tercera promoción de paisanas Virginianas que se graduaron en el Colegio Bernardo Arias Trujillo porque este plantel, casi desde su fundación, impartió educación secundaria en la modalidad mixta; al contrario del Liceo Femenino (como su nombre lo indicaba) y La Presentación -estrictamente para señoritas, aunque muchos años después también acepto alumnado masculino- que ofrecía un bachillerato comercial, pero solo hasta el 4o grado por lo que sus egresadas debían completar el 5o y el Sexto en los centros antes mencionados. Aún recuerdo a mis primas, las Aguirre Orozco, estudiando una rara simbología que escribían en libretas de mano llamada “Taquigrafía”, nada que ver con el alfabeto tradicional, que enseñaban las Monjas a las jovencitas para que adquirieran destrezas y fueran habilidosas a la hora de recibir dictados de sus futuros jefes; estos apuntes luego pasaban a ser plasmados en hojas de papel tamaño carta que redactaban pulcramente, con impecable ortografía, para ser transcritos en máquinas de escribir marca “Re*****on”, hoy convertidas en verdaderas piezas de museo.
Pero volvamos a la fotografía porque voy a hacer un ejercicio de memoria para recordar los nombres de estas elegantes Damas; hoy por hoy convertidas en venerables abuelas y bisabuelas, y también de varias que ya no están entre nosotros:

De izquierda a derecha, Don Luis Carlos López Jaramillo, Rector; a continuación, Bertilda Ortiz, hermana mayor de Orlando, Germán y Duban (fallecidos los tres), a quienes llamaban “los Cuzucas”; las dos siguientes no las recuerdo; pero sí a la cuarta, Nelly Durango; luego, una Señora de apellido Mosquera, posteriormente profesora y Esposa de Aníbal Molina, el ebanista; sigue Luz Dary Carrillo, quien vivía enfrente de Muebles ABC, saliendo hacia Pereira; otra Luz Dary, pero Escobar, hija de don Julio “flaco, viviendo en frente de la Capilla del Padre Naranjo desde que me tengo memoria; Luz Mila Parra, ex trabajadora del Banco de Bogotá; las dos siguientes no las recuerdo; a continuación, Gloria Lucia Henao Restrepo (QEPD), hija de don Enrique (QEPD), propietario del Baratillo Panameño, vivían en el balcón del Banco Cafetero; la siguiente es de apellido Taboada, Hermana de Javier, creo; a continuación está la hermana de Alberto Franco Garcés (QEPD); luego, mi prima Luz Mary Aguirre Orozco (QEPD); las últimas dos son Miriam García y Ligia Pérez, radicada en Gastonia, Carolina del Norte.

Podría asegurar que cuando está imagen se realizó, este cronista tendría doce años y cursaba el Primero de Bachillerato en el inolvidable BAT; año 1972; finalmente, el ejercicio de recordación lo hago para huirle al Alzheimer, ese pavoroso mal de viejos que nubla la mente, anula el espíritu y borra los recuerdos, porque es de la única forma que se previene; así, manteniendo el cerebro activo.
Desde luego que si estoy equivocado, por favor, corrijan los errores de percepción.
No estoy muy seguro de quien envió esta belleza de imagen, lo que sí hago es reconocer derechos intelectuales de autoría y pertenencia a quien corresponda.
Aquí vive la historia.

Buenos días. Como seguidor y admirador de su página, me tomo el atrevimiento de enviar esta nota motivado por el amor po...
12/05/2026

Buenos días. Como seguidor y admirador de su página, me tomo el atrevimiento de enviar esta nota motivado por el amor por mi familia y por mi tierra y pensando en que esto puede interesarle a nuestro pueblo ya que gozó del reconocimiento de muchos:

“Julio Martín Trujillo Trujillo, emprendió anoche el viaje a la eternidad. Este reconocido integrante de una numerosa familia conocida por muchos como “los monos” llevaba más de 40 años en el comercio del municipio. Primero como fundador y administrador durante muchos años del estánquelo “La Piñata”, por la calle central y, luego, hasta hace unos 4 años, como propietario del local “Comercial Xonix” (Diagonal a la Sombra).
Se va un hombre de familia que ya había pedido hace poco a su esposa Gloria Meza, pero sobreviven sus hijas Sandra y Patricia, además de su nieta Nicol. Su ejemplo de respeto, honradez, seriedad, colaboración, bondad y amor por los suyos quedará grabado en nuestra familia y, estoy seguro, que en muchos de nuestros coterráneos. Paz en su tumba”. 🙏🏽🙏🏽

Sentida nota enviada por Mauricio Trujillo a través de Messenger, que transcribo textualmente.
Paz en la tumba de este Caballero y sinceras condolencias para sus Familiares y allegados.

Como dice un famoso tango de la Típica de Héctor Varela, magistralmente interpretado por Argentino Ledesma, “Fueron tres...
12/05/2026

Como dice un famoso tango de la Típica de Héctor Varela, magistralmente interpretado por Argentino Ledesma, “Fueron tres años”:

🎶Que cosas que tiene la Vida, que cosas tener que llorar🎼

Porque eso de tener que abandonar este Mundo asusta y no deja de ser tema difícil de tratar. Y es que, mirando detenidamente esta foto, -tomada a inicios de los 90,s en un chusito que había puesto William Tangarife en un saloncito de la casa de Doña Amanda Vanegas de Zuleta (QEPD), habilitado para negocio-, caigo en cuenta que ya tres de los paisanos que esa mañana de Domingo posaban en son de recocha, medio en guayabo, medio en borrachera, ya atendieron al llamado del Creador; eso sí, aunque en fechas diferentes, todos partieron por problemas cardíacos.
Como olvidar a don Álvaro Vanegas Mejía (QEPD), atrás, de camiseta blanca abrazando al de camiseta negra; hijo de don Valentín y doña Alba, integrante de una tradicional y respetable familia.
También estaba Darío Ramírez (QEPD), ex compañero de pupitre en el BAT a inicios de los 70’s, a quien llamábamos “Gaucho”, por ser uno de los Hijos de Don Luis Angel Ramírez Saldarriaga, el inolvidable Caballero Gaucho, ídolo del Pueblo.
Y el otro hijo ausente era Nolberto Ruiz Sánchez (QEPD), archi conocido como “Tomate”. Nolberto había trabajado durante muchos años en la “Casa de mi Tío”, popular piqueteadero y punto de encuentro social que fundaron Fernando Tangarife (QEPD) y su Esposa Luz Elvira Trujillo Arcila en toda la esquina del mismo Parque; también laboró en la Oficina de Tránsito Municipal y como conductor de transporte público.
El de atrás, de pie, es Aldubar Villa y el de camiseta morada (con una prenda que no sabía de donde era vecino), es quien esto escribe en mi época bohemia. Nótense los bigotazos que nos jalábamos todos, estaban de moda y, la verdad, nos hacían sentir muy bien.
A todas estas, como cantaba Darío Gómez, otro finado:

🎼Nadie es eterno en el Mundo, ni teniendo un corazón
Que tanto siente y suspira, por la Vida y el Amor”.

Con estas imágenes de mi Santa Madre (en el Cielo), saludo a todas las Mamás Porteñas que integran esta página y honro l...
10/05/2026

Con estas imágenes de mi Santa Madre (en el Cielo), saludo a todas las Mamás Porteñas que integran esta página y honro la Memoria de las que ya no están presentes.
Felicidades y !GRACIAS!, Madres, extensión y presencia viva del Creador en nuestra existencia.

Copia de texto y fotografías publicadas, recientemente, en la Página TRENES DE COLOMBIA; como olvidarlo:“Estación La Vir...
05/05/2026

Copia de texto y fotografías publicadas, recientemente, en la Página TRENES DE COLOMBIA; como olvidarlo:

“Estación La Virginia, Kilómetro 370, perteneciente a la Troncal Pacifico de los FFNN de Colombia que unió al Puerto de Buenaventura con el Ferrocarril de Antioquia en Amaga a través de las Estaciones Buenaventura, Córdoba, Cisneros, Caldas (Dagua), Lomitas (La Cumbre), Bitáco, La Cumbre, Yumbo, Puerto Isaac, Cali, Guanabanal, Palmira, El Cerrito, Guacari, Buga, San Pedro, Tulua, Andalucía, Bugalagrande, La Paila (Zaragoza), Zarzal, La Victoria, Obando, Cartago, Caldas, La Marina (Pereira), Puerto Caldas (Pereira), La Virginia, La Hermosa, Belalcazar, La Miranda (Risaralda), Arauca (Palestina), El Retiro, Colombia (Manizales), El Bosque (Neira), El Pintado (Filadelfia), La Felisa (Salamina), Salamina, Pacora, La María (Aguadas), Aguadas, Alejandro López (La Pintada) y Amaga.
El primer tramo se comenzó a construír en 1882 y finalizó en 1942 con la incorporación de La Pintada-Amaga.
El derruido edificio que sirvió de Estación fue restaurado por el Municipio de Pereira y el área donde está localizado se llama en la actualidad “Caimalito”, que funge como corregimiento de la Capital Risaraldense, separado del Municipio de La Virginia, al otro lado del Río Cauca, pero unido por el Puente Bernardo Arango, construido entre 1926 y 1928, uno de las pocas estructuras colgantes, a punto de cumplir 100 años, que se conserva intacta.
Del tendido férreo no quedan vestigios porque todo fue levantado hace muchos años.
Textos y fotografías tomados de la Página “Fotos Antiguas y Personajes de La Virginia Risaralda “.

Aquí vive la historia.

Y hoy, gracias a la Inteligente Artificial, podemos viajar en tiempo y en espacio a la idílica esquina del Parque Franci...
03/05/2026

Y hoy, gracias a la Inteligente Artificial, podemos viajar en tiempo y en espacio a la idílica esquina del Parque Francisco Jaramillo Ochoa de inicios de los 60’s, cuando todos nos conocíamos en el apacible pueblito de mis cuitas: carros, pocos; bicicletas, no habían muchas; motos, tan solo una, la enorme “India” amarilla, importada de Estados Unidos y propiedad de don Rafael Arboleda, “El Buey”.
Veamos, el Almacén Capri apenas comenzaba su vida comercial, recién fundado por su eterna propietaria, doña Chava Palacio (QEPD), quien lo administró por casi tres décadas y calzó, elegantemente, a las Damas porteñas de la época.
A la derecha se puede apreciar la enorme casona de clásico estilo colonial antioqueño donde funcionó, por muchos años, la Sociedad de Transportes Virginia desde donde operaban los carros para Pereira, Santuario y Apia; algún tiempo después, un comerciante de nombre Luis Carlos Grisales, oriundo de Santuario, fundó en los bajos de esa misma esquina la Panadería “Tatama”, donde vendían los más exquisitos pandebonos y esponjosos y enormes buñuelos que esparcían el inconfundible olor a parva recién horneada por todo el Parque.
Al fondo, la iconica Iglesia Nuestra Señora del Carmen con su característica torre y el reloj que nunca funcionó.
Magia digital al servicio de las envejecidas imágenes del pasado para recrear recuerdos y nostalgias.
Gratitud para nuestro asiduo colaborador, Samuel A. Osorio, por compartir su talento con la página desde Los Ángeles, California.

En realidad, ni los muchachos, ni la puritana y camandulera sociedad Virginiana de los 60’s y 70’s veia a estos Personaj...
02/05/2026

En realidad, ni los muchachos, ni la puritana y camandulera sociedad Virginiana de los 60’s y 70’s veia a estos Personajes como habitantes de la calle; ni los trataban mal; ni los discriminaban o excluían; muy al contrario, estaban plenamente integrados a la calurosa vida cotidiana porteña y recibían cariño, respeto y reconocimiento.
Común era verlos deambulando por las calles, saludarlos y, cuando lo permitían, hasta ponerles conversa; más bien, por sus precarias condiciones mentales, muchas veces eran Ellos quienes se tornaban agresivos y lo mejor era alejarse un poco y dejarlos tranquilos.
Pero vamos por partes para recordarles plenamente:

FOTO #1 : nunca supe su nombre real; más fácil era mencionarlo como el Moan, “el loco papas” o “el señor del costal”; con su presencia se tejieron mil y una leyenda urbanas: se decía que era millonario, que tenía muchas fincas, que solía raptar niños para llevárselos entre el costal y otras fábulas nunca verificadas. Lo cierto es que este buen hombre salía todos los Domingos a pedir limosna por los lados de la Plaza de Mercado y, al parecer vivía en el Barrio Pio XII; no se metía con nadie y quien osara molestarlo tenía que vérselas con el garrote que cargaba, además del costal, claro está.

FOTO #2. Archi conocido, apreciado y muy recordado. Sobre “Emilio Fo” ya se han escrito muchas crónicas y aparece en libros de historias y reseñas locales escritas por paisanos que han impreso sus memorias.
Se dice que era oriundo de Antioquia (siempre llevaba carriel y zurriago en mano); hablaba poco, pero cuando le preguntaban por “Las Peludas” el hombre se desencajaba a punta de insultos y retahílas; (sobrenombre de las propietarias de una concurrida cantina ubicada al otro lado del Cauca, primera curva al desembocar el Puente Bernardo Arango, que abria 24 horas al día, 7 dias à la semana y era el deleite y paradero obligatorio de camioneros); en realidad Emilio era protegido por don Benjamín Castaño, propietario de uno de los Graneros más grandes del Pueblo y permanecía sentado en un taburete de cuero enfrente de su negocio, donde le proveían sus alimentos.
Otro dato curioso es que Emilio siempre asistía a las misas de funeral de cuanto paisano o paisana viajará al más allá; de hecho, en señal de gratitud, casi todo el Pueblo asistió a sus exequias cuando partió.
Finalmente, se dice que el su carriel, siempre terciado sobre un roído s**o oscuro con corbata, Emilio cargaba unos ñerbos de res que le regalaban los carniceros que mascaba y remarcaba durante el día y que luego guardaba para el día siguiente.

FOTO #3. “Tonces que, llavesssssssita”, solía ser su saludo a todo el que se encontraba al paso de su desbocada y sudorosa carrera (literal, siempre iba corriendo con un trotesito corto de medio lado, como de caballo de paso fino) y, en ocasiones, era posible hablarle y obtener alguna respuesta. Era también habitual darle algunas monedas, aunque nunca las pedía.
Se dice que vino desde Sevilla, Valle, y que su Familia se lo llevó en varias ocasiones pero siempre regresaba al Puerto.
Nunca se supo su nombre real, pero en el tiempo que este Señor recaló en el Pueblo, estaban en furor las películas de pistoleros que se proyectaban en el Teatro Arroyave y de uno de los personajes más famosos, protagonizado por el actor Italiano, Franco Nero, derivó su apodo: “Yango”.
Finalmente, como llegó, un buen día desapareció porque nunca se volvió a saber de Él.

Quedan en la memoria otros muchos pintorescos Personajes como “Julio El Ciego”; “Pedrito Boyeyo”; “Abelardito”; “Corriendito”; “Limon pal Pico”; “Martín Gallo” y muchos otros que, si no se mencionan, se perderán inevitablemente en la nebulosa del tiempo y del olvido.
Aquí vive la Historia.

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