13/02/2014
Más que políticos un carnaval de carteles de todos los colores anunciando artistas que nadie conoce.
Es notorio ver la ciudad encartelada por todos lados, donde se anuncian una serie de artistas de la política que nadie conoce, atraídos por supuestos ciudadanos que se hacen llamar dirigentes y prometen ponerles una votación numerosa para ayudarles alcanzar un escaño en el congreso el 9 de marzo.
Emigrantes de todo el país llegan ahora y desaparecen mañana a comprar conciencias de personas que solo buscan un recurso para satisfacer una necesidad en medio del negocio sucio de la venta y compra de conciencias. Estos artistas de la política y que aparecen en los carteles de una feria que no existe los asusta ver el río Magdalena, porque no sabían que por aquí pasara esa arteria fluvial del país y sí vienen a decir que son los artífices de grandes proyectos que se traen para La Dorada, el caso de una candidata Ibaguereña que una dirigencia del actual gobierno ha traído, así como llegaron de otras ciudades a gobernar en una ciudad donde solo buscan un cuarto de horas para quedar en una historia citadina que no merece se repita, así lo expresa la misma comunidad que no ha visto nada de unas promesas electoreras que hoy son como la melodía ‘ periódico de ayer’.
Es hora que la comunidad doradense despiertes de ese somnífero que inyecta el dinero de quiénes quieren obtener votos a cambio del trueque tú me das y yo te doy, quienes hacen ese intercambio no les interesa esta ciudad donde las mujeres han parido sus encantos y los hombres la han tomado como una oportunidad de vida y pese a eso no existen un sentido de pertenencia. Que triste que cualquier ciudadano venda su conciencia, es hora que recapacitemos y digamos no más. La Dorada debe tener sus propios gobernantes los hijos de quienes abrazaron esta ciudad como la tierra prometida y que hoy le han entregado sus herederos nacidos en las entrañas de los arenales así como la tortuga deposita sus huevos en las arenas para que florezca la vida. Así debe florecer esta ciudad al lado de los verdaderos hijos que se enorgullecen de ser como en unos tiempos se le llamaban a los jóvenes playeros de una ciudad que merece ser la mejor de Caldas, en gobierno, obras y desarrollo.