04/08/2019
"UN HOMENAJE A FERNANDA PEÑA VALDÉS
Sentada en la terraza de su casa, al lado de un pendón que cuelga en la pared de bahareque, allí está la maestra, su cédula dice que tiene 95 años, pero su hijo dice que tiene más o menos 105, al vernos abre los brazos para darnos su abrazo de bienvenida, está sola, sus hijos no se han percatado que llegamos a visitarla.
Ella es Fernanda Peña Valdés, nacida en San Cristóbal Bolívar, un corregimiento de San Jacinto detrás del cerro de "Capiro" y al lado del arroyo de Casa de Piedra en donde aún se ven las mujeres lavanderas enseñando la tradición a sus hijas.
Fernanda es heredera de los antiguos pobladores del palenque de Duangas que habitaron el casco urbano de San Jacinto antes de la llegada de los españoles, quienes los trajeron a América desprendiéndolos de sus costumbres, pero se equivocaron, con cada negro africano se vino parte de su cultura y sus tradiciones, se vino el tambor, se vino el canto y ese color de piel que los llevó a ser los más resistentes. Así es Fernanda, resistente como un roble, se resiste al olvido, pelea cada día con un montón de años que lleva a sus espaldas, pero permanece con esa resistencia que heredó de sus abuelos.
De niña vivió en San Jacinto y allí se escapaba para las ruedas de gaita del parque, conoció a los legendarios Gaiteros de San Jacinto y más tarde regresó a su palenque natal para recuperar sus tradiciones, bailar son de negros, cantar y bailar, lavar y cantar, labrar la tierra y cantar.
Fernanda es el tambor que alegra la cumbia, es la resistencia de una mezcla de tribus indígenas y negros que forjaron y mantuvieron la gaita cuando muchos quisieron olvidarla.
Al entrar en confianza inicia sus palmadas e improvisa un verso, le canta a la naturaleza, al cultivo, a la luna, a la noche. Recuerda que venía la pueblo en carnavales con su baile cantao, con sus negritos pintaos con carbón y manteca.
El Festival Nacional Autóctono de Gaitas de San Jacinto le brindará un homenaje en su versión 28º, en agradecimiento al aporte de su cultura a la gaita, en honor a una de sus hijas ilustres, que mantiene viva la expresión del bullerengue, el son de negros y el baile canto, como muestra del patrimonio vivo de una cultura y una maestra que se resisten a ser olvidados"
-
-
-