19/08/2013
Colombia recibió, el año pasado, 15.000 millones de dólares en inversión extranjera directa, de los cuales 11.000 fueron a Petróleo y Minería. El país vecino ofrece fuertes incentivos fiscales para incrementar la capitalización de sectores que generen más valor agregado nacional.
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El pasado 7 de febrero, el presidente de la filial de General Motors en Colombia, Santiago Chamorro, colocó la primera piedra de la Zona Franca Industrial Colmotores, Zoficol, con lo cual la multinacional aspira a convertirse en el primer fabricante de vehículos en el vecino país.
Este proyecto, que demandará una inversión cercana a los 200 millones de dólares, constituye un buen reflejo del momento favorable que atraviesa la economía colombiana que, el año pasado, creció 6%.
“La estabilidad política y económica, junto con el buen desempeño que vienen experimentando los sectores claves de la economía, hacen pensar que el país podría alcanzar, en el mediano plazo, las 500.000 unidades, aunque las cifras de ventas indican la colocación de unos 320.000 vehículos en 2012”, explicó Chamorro, al subrayar que las empresas del sector apoyan las iniciativas del Ministerio de Comercio para convertir a la industria automotriz en una plataforma exportadora de autopartes y vehículos.
Con una inversión extranjera directa, IED, que en 2011 llegó a los 15.000 millones de dólares, un aumento de 58% con respecto al 2010, las zonas francas son uno de los mecanismos que el gobierno colombiano está usando para impulsar la inversión privada que, el año pasado, llegó a niveles de 28,5% del PIB y se tradujo en la creación de 1.5 millones de nuevos empleos en los últimos 18 meses, a pesar de lo cual los índices de desocupación se sitúan alrededor de 10% y el subempleo llega a 30%.
“Somos, de hecho, el quinto país del mundo donde más creció la inversión extranjera directa en 2011”, dijo el presidente, Juan Manuel Santos, al intervenir en el acto de inicio del proyecto de la Zona Franca de Colmotores.
Luis Carlos Villegas, presidente de la Asociación Nacional de Industriales de Colombia, Andi, explica que “en los últimos ocho años, la industria multiplicó por tres y medio el valor de su producción, generó 400.000 nuevas fuentes de trabajo -50.000 por añoconvirtiéndose, junto con el Comercio, en los sectores líderes en la creación de puestos de trabajo, y eso no es así en el resto del mundo”.
Según el directivo gremial, en ese mismo lapso, la industria multiplicó por tres sus exportaciones y aumentó en cerca de 40 países los destinos a los cuales exporta.
¿Demasiado optimista? Algunos pensarán que sí, pero aun los analistas que tienen la poco grata labor de hacer proyecciones, que casi siempre se quedan desfasadas de la realidad por eventos de tipo externo, mantienen que 2012 seguirá siendo un buen año para la economía, después de un 2011 en el que “pifiaron” por haber sido poco ambiciosos.
Villegas subraya que el vecino país podría crecer a niveles de 8% si lograra avances en materia de infraestructura (acceso a la energía, mejoría del transporte), la cual, según estudios del Departamento Nacional de Planeación, ha sufrido daños por más de 4.000 millones de dólares por la ola invernal de los últimos dos años.
Incentivos Para los Inversionistas
Con el fin de incentivar el surgimiento de nuevas actividades productivas y la consolidación de otras, el Gobierno colombiano está concediendo una exención al Impuesto de Renta en los siguientes sectores estratégicos:
- Turismo: renta exenta hasta por 30 años en proyectos hoteleros nuevos o de remodelación de hoteles.
- Ecoturismo: renta exenta por 20 años, a partir de 2003.
- Cultivos de rendimiento tardío: exención de renta en nuevos cultivos sembrados entre 2003 y 2014, de palma de aceite, caucho, cacao, cítricos y demás frutales.
- Forestal: exención permanente para inversiones en nuevas plantaciones forestales y aserríos, así como en plantaciones existentes de árboles maderables con renovación técnica.
- Editorial: las empresas editoriales dedicadas a la edición de libros, revistas, folletos o coleccionables, seriados de carácter científico o cultural están exentas hasta 2013.
“La disponibilidad de infraestructura sigue siendo el principal reto del país. Esperamos que en 2012 se inicien todas las nuevas carreteras, en las cuales se invertirán 1.800 millones de dólares, adicionales a los corredores de la prosperidad, para darle un impulso decisivo a la economía”, explica Hernando José Gómez, ex director de Planeación y nuevo zar para el TLC con Estados Unidos.
Para Alberto Bernal, de la firma Bulltick Capital de Miami, la buena noticia es que, desde 2002, Colombia se ha vuelto un país “muy aburrido” por la estabilidad que ha alcanzado su economía.
Citando al economista venezolano Ricardo Haussman, quien dice que el objetivo de una buena política económica es hacer aburridos a los países (Chile, que redujo sus niveles de pobreza al 11%, sería otro ejemplo), Bernal prevé un crecimiento de entre 5% y 5,5% para la economía colombiana en 2012.
“La verdad es que, aunque durante el último año y medio, el país ha creado 1.5 millones de empleos y redujo la tasa de desempleo a niveles cercanos a un dígito. Los colombianos no aprecian el valor macro de lo que está sucediendo, quizás por la situación de la ola invernal”, explica Bernal, al subrayar que Colombia está muy cerca de su potencial de crecimiento (6%) gracias a la profundización de la relación inversión/PIB de 29%-30%, muy superior a la de Brasil en la actualidad (18%).
Diversificar, el reto
Otro hecho que confirma el buen momento de la economía colombiana es el comportamiento de las exportaciones que, según cifras preliminares, llegaron a 56.000 millones de dólares, 41% más que en 2010 y un nuevo récord para un país cuyos principales centros productivos (Bogotá, Medellín y Cali) se encuentran lejos de los principales puertos de exportación y que le dio prioridad, hasta comienzo de los 90 con la apertura de su economía, al mercado interno.
Dicha cifra no sólo supone un récord en materia de exportaciones, sino también llegar mucho antes a la meta que el Gobierno se había trazado para 2014: superar los 50.000 millones de dólares.
La otra cara de la moneda es que buena parte de ese dinamismo se explica por los altos precios del petróleo, carbón y las materias primas que, aunque importantes desde el punto de vista de la generación de divisas, no contribuyen a crear nuevos empleos ni valor agregado en la economía, indispensables para alcanzar un mayor nivel de desarrollo y reducir la pobreza.
Según cifras reveladas por la Andi, al cierre de 2011 la cadena minero-energética (Minería, Petróleo, Energía y Gas) realizó exportaciones cercanas a los 37.000 millones de dólares y la Inversión Extranjera Directa, IED, que atrajo superó los 11.000 millones.
En otras palabras, la cadena ya contribuye con 45.000 millones de dólares al PIB colombiano (estimado en 340.000 millones en 2011) y equivale a más de 12% de la generación de riqueza anual.
No hay nada malo en que un país cuente con recursos naturales para exportar. Bien aprovechadas, este tipo de bonanzas, como la que actualmente experimenta Colombia, pueden contribuir a la generación de recursos para la importación de maquinaria y equipo que hagan más competitivas a las empresas y más productivos a los trabajadores. Mal utilizadas pueden llegar a producir un estancamiento en los sectores que no están vinculados con el “boom” exportador.
Para contrarrestar la “reprimarización” de las exportaciones (la tendencia a concentrarse en materias primas con poco valor añadido), el Gobierno tiene un programa orientado a dar impulso a las “cinco locomotoras” que crecerían a 10%: Infraestructura, Agricultura, Vivienda, Minería e Innovación, impulsando a los sectores de Comercio y Servicios, que generan más de 60% del empleo.
“El TLC es un ganar-ganar, tanto para Colombia como para Estados Unidos”, explica Hernando José Gómez. “Importamos de Estados Unidos maquinaria y bienes intermedios, y les exportamos materias primas y bienes de consumo no durables”.
Según las proyecciones oficiales, con la puesta en marcha del convenio comercial, en 2013, “podemos esperar como impacto neto una generación de empleo importante: unos 500.000 empleos para Colombia en los próximos cinco años y un incremento importante, hasta de un punto, en la tasa de crecimiento”.
Pero uno de los retos que enfrenta Colombia es aumentar su oferta exportable. Para lograrlo, los dos últimos gobiernos vienen trabajando en un programa de “transformación productiva” para el desarrollo de nuevos sectores emergentes. Entre estos se cuentan cuatro principalmente: Biocombustibles; Servicios tercerizados a distancia, como los call y contac centers; Software, Servicios de Salud y Cosméticos y productos de Aseo Personal.
En forma paralela, también se busca apoyar a sectores ya establecidos con el fin de que se reinventen y sean más competitivos.
Incentivos
María Claudia Lacouture, presidenta de Proexport Colombia, la agencia promotora de la inversión extranjera y el turismo, explica que el objetivo para 2014 es aumentar a 28.000 millones de dólares las exportaciones no mineras.
De esa cifra, 22.000 millones corresponderían a bienes y 6.000 millones a servicios. En cuanto a la inversión extranjera directa, le meta es llegar a 14.000 millones de dólares anuales en rubros diferentes a materias primas.
Pero, lograrlo no será una labor fácil. Descontando la actividad minera, son pocos los sectores que anualmente exportan más de 1.000 millones de dólares.
Hay excepciones como el café (muy estancado en los últimos años) o las flores. Colombia comenzó a exportar café hace más de 100 años y, a pesar del éxito indudable de los productores en posicionar y diferenciar el grano colombiano (uno de los más suaves del mundo), se demoraron muchos años para evolucionar en la cadena de valor del producto.
En el caso de las flores, esta actividad surgió cuando un estudiante de posgrado estadounidense llegó a la Sabana de Bogotá y se dio cuenta de las condiciones climáticas eran ideales, dando lugar a un nuevo sector emergente.
Ambas actividades han sido muy castigadas recientemente por la revaluación de la tasa de cambio (hoy un dólar se cotiza a menos de 1.900 pesos), una situación que podría agravarse en los próximos años.
Uno de los mecanismos para incentivar la inversión privada son las Zonas Francas, como la que está creando GM para la producción de vehículos, se trata de un régimen que brinda condiciones parecidas a las de un contrato de estabilidad jurídica en materia impositiva y de aranceles.
Entre los beneficios se cuenta una tarifa única de Impuesto Sobre la Renta de 15% (contra el 33% que actualmente está vigente en Colombia, al que hay que añadir el Impuesto al Patrimonio), el no pago de tributos aduaneros (IVA y arancel) por maquinaria e insumos ingresados desde el exterior, y exención del IVA a las materias primas, insumos y bienes terminados que se vendan desde allí, entre otros.
“Las zonas francas son un mecanismo que puede ser importante para la promoción de las exportaciones no tradicionales”, explica Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex.
Aunque han sido cuestionadas por algunos observadores, que consideran excesivos los beneficios que ofrecen en materia impositiva, Díaz explica que el Gobierno accedió a mantener los parques industriales y los incentivos permanentes a las empresas de servicios (lo cual les permite operar desde sus instalaciones habituales), mientras que las de bienes sí tendrán que trasladarse a parques industriales.
“Zoficol (la Zona Franca Industrial de General Motors) aumenta significativamente el valor agregado nacional a los procesos productivos de Colmotores, debido a que la compañía hoy importa partes para ensamblar automóviles y mañana las fabricará con una meta inicial de 90% destinadas al mercado nacional y 10% para exportación al Ecuador y postventa o reposición local”, subraya su gerente, Mariannina Ricci.
Para su puesta en marcha, la multinacional anunció la inversión inmediata de US$50 millones, con lo cual Colombia se convierte en la tercera nación de Suramérica en tener una fábrica de vehículos de GM, después de Argentina o Brasil.