31/07/2026
Su luz brilla sobre las peñas, las rocas, las olas y la vegetación, transformándolas en topacios, jacintos, ópalos o amatistas; la piedra espejo, en perlas las cuales no son, en realidad, piedras, sino los corazones de las ostras, o en ámbar, que tampoco es una piedra, sino espuma sólida.
Todo el verdor que nos rodea se convierte en esmeraldas, glauconita, jade. Si estamos en la playa, donde la luz del sol abigarra el follaje en esmeraldas, caminemos inconscientemente con cuidado y delicadeza para no hollar la preciosa vida marina.