13/02/2026
Una vez más queda en evidencia que quienes dicen “garantizar la soberanía” no son más que operadores obedientes de las élites que históricamente han saqueado este país. Las mismas castas que se han opuesto una y mil veces a cualquier medida que signifique dignidad para el pueblo trabajador, hoy vuelven a mostrar su verdadero rostro.
Suspender el decreto del aumento del salario mínimo que representaba apenas un respiro, un mínimo vital para millones de familias, no es una decisión técnica: es una declaración política. Es un mensaje claro de que para ellos la rentabilidad está por encima de la vida, y los privilegios por encima del pan de cada hogar colombiano.
Que no se equivoquen. Esto confirma lo que siempre hemos sabido: en Colombia la lucha es de clases. Y cuando tocan el sustento del pueblo, están cruzando una línea.
Somos un pueblo que no se arrodilla.
Somos la clase trabajadora que produce la riqueza de esta nación.
Y en las calles vamos a defender cada derecho conquistado con organización, lucha y memoria histórica.
Si nos declaran la guerra desde los escritorios del poder, responderemos con dignidad, movilización y conciencia popular.